jueves, 18 de junio de 2020

todos

No había nadie que se librase de aquel mal. Acechaba detrás de cada puerta, en cada ventana, en cada pantalla de cristal. La ermita, testigo impasible, en lo alto de su doméstica cima, repartía la lluvia del cambio sobre sus vecinos. Todos. Quien lo niegue miente.

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