martes, 31 de diciembre de 2019

el río interminable

Sentado en un banco combatía contra el frío de la noche. Daba la espalda al aire, que se empeñaba en tornar las caras de los peatones. La mirada fija en el fondo del decorado de la calle. Sonrisa de media luna creciente, pero con labios apretados. Su cuerpo aventajaba en cincuenta años a sus ojos infantiles, curiosos e inocentes. Inquieto, observaba a las gentes de los pueblos retornar buscando sus coches. Parejas de mediana edad, a pasos paralelos, acompasados y silenciosos. Abuelas que fueron madres, con madres que fueron hijas, con nieta sin antecedentes familiares conocidos. Se desplazan en orden madre nieta abuela. Bolsas por doquier como requieren tiempos y mentes. La madre se adelanta consultando su teléfono. La abuela con la nieta a mano, protegiéndola de aquella mediana ciudad en la que nunca pasaba nada, pero que era el origen de todos los males del mundo. Él las mira mientras se alejan con  pasos asonantes. Harto del frío, se levanta del banco, toma su mochila adoptando la eterna postura y prosigue su viaje por el río interminable.

lunes, 30 de diciembre de 2019

aniversario (anochecer)

El musgo ganó su batalla contra el astro rey y disfrutará de un día más de guerra. El viento, arremolinado y caprichoso mueve las hojas de una esquina a otra del patio de entrada. Nadie cruzó el arco de entrada. No se sucedieron los pies inquietos, ni lágrimas, ni risas. En diferentes lugares, varias personas descubren la nueva noche mirando por la ventana. Una luz en la distancia hace pensar en el camino de una vida, cambios y novedades que desembocan en el sillón que ocupan. A lo lejos tañe una campana que sentencia sus pensamientos. El antídoto: cerrar los ojos, pensar en mañana...

domingo, 29 de diciembre de 2019

aniversario

El primer rayo solar hacía desaparecer el recuerdo de la fría noche. Quietud en el lugar de aquellas emociones. Hoy no hay pasos nerviosos, adelante y atrás. El viento juega caprichoso con las últimas hojas caídas de los árboles, sobre un tablero formado por losas de distinto color. Hoy no vendrá nadie. El musgo del arco de entrada, testigo silencioso de todos los actos acaecidos, comienza su lucha con la vida frente a un sol que intenta exterminarlo. Hoy ganará. Diciembre le deja jugar con ventaja.

sábado, 28 de diciembre de 2019

ese dia

Cuando se encontró sola ante el espejo, vio su cara, su ropa, sus joyas. Más allá, veía a la niña, madre y abuela. Notó el peso del tiempo, notó el espacio que hace las cosas diferentes. El recuerdo que modifica el sentimiento. La grandeza del pasado y la inmediatez y rutina del presente. Miro su mano con su dedo vacío. Dijo adiós a los proyectos, giró su cuerpo hacia la puerta y avanzó empezando a conducir su futuro.

viernes, 27 de diciembre de 2019

la noche

Viajamos sin destino en la noche. Una noche en la que la oscuridad nos protege y las sombras arropan nuestros hombros. Viajamos a algún lugar, en la noche.

jueves, 26 de diciembre de 2019

NoSusieNoPollyNoIman?

Desorientado y perdido me encontraba cuando vi que no estaban. Ni Susie, ni Polly, ni Iman. Luego recordé que Susie, Polly e Imán llegaban más tarde.

miércoles, 31 de julio de 2019

(No) andar

Se quedó aquí. Testigo de la marcha de sus compañeros, uno a uno. Ellos fueron lejos. Otros sitios, otras costumbres, otras personas. El se quedó aquí. Construyó su casa en la calle tal. Siguió pisando aquellas calles de granito que nunca se rompían, pero que a cada paso iban agrandando su grieta interior.

Caricias

Pasaron dos días silenciosos. Conversaciones justas. Palabras exactas. Los últimos acontecimientos habían golpeado su relación. Más de lo mismo. Él  doblaba su vida a base de mensajes, llamadas y escapadas. Ella callaba esperando una respuesta. Él, rodeado de silencio, supuesto inocente. Volvieron las conversaciones. Tímidas. Más planes juntos. Eterno proyecto de volver a empezar. Tumbados en la cama, ella acariciaba su espalda. Sus manos suaves, simulando caricias escribían en su espalda N O T E P E R D O N O.

martes, 30 de julio de 2019

Llamada

Julio. Tres de la tarde. Comienza mi vuelta del trabajo. Una hora de viaje por delante hasta casa. Mi madre suele llamarme a mitad de camino. Cómo va el día, cómo van los niños. Le preocupa que  me duerma por el camino después de la jornada. Mis respuestas son monosílabos sí y no. Sólo uso el ¿Qué? Cuando me pide que le cuente algo. De repente, adelanto un monovolumen, todas las ventanillas abiertas al maximo, 120 km/h por autovía y todos los limpiaparabrisas funcionando a toda velocidad. El tipo grande y de piel rojiza, centrado en su misión. Mi madre repite la pregunta que no oigo por segunda vez consecutiva. ¿Qué?