Se quedó aquí. Testigo de la marcha de sus compañeros, uno a uno. Ellos fueron lejos. Otros sitios, otras costumbres, otras personas. El se quedó aquí. Construyó su casa en la calle tal. Siguió pisando aquellas calles de granito que nunca se rompían, pero que a cada paso iban agrandando su grieta interior.
miércoles, 31 de julio de 2019
Caricias
Pasaron dos días silenciosos. Conversaciones justas. Palabras exactas. Los últimos acontecimientos habían golpeado su relación. Más de lo mismo. Él doblaba su vida a base de mensajes, llamadas y escapadas. Ella callaba esperando una respuesta. Él, rodeado de silencio, supuesto inocente. Volvieron las conversaciones. Tímidas. Más planes juntos. Eterno proyecto de volver a empezar. Tumbados en la cama, ella acariciaba su espalda. Sus manos suaves, simulando caricias escribían en su espalda N O T E P E R D O N O.
martes, 30 de julio de 2019
Llamada
Julio. Tres de la tarde. Comienza mi vuelta del trabajo. Una hora de viaje por delante hasta casa. Mi madre suele llamarme a mitad de camino. Cómo va el día, cómo van los niños. Le preocupa que me duerma por el camino después de la jornada. Mis respuestas son monosílabos sí y no. Sólo uso el ¿Qué? Cuando me pide que le cuente algo. De repente, adelanto un monovolumen, todas las ventanillas abiertas al maximo, 120 km/h por autovía y todos los limpiaparabrisas funcionando a toda velocidad. El tipo grande y de piel rojiza, centrado en su misión. Mi madre repite la pregunta que no oigo por segunda vez consecutiva. ¿Qué?