Aguardaba su momento mirando fijamente los papeles en las manos. Había leído miles de veces aquellos textos que lo obligaban a cambiar su vida, invitándolo a un destino incierto. Quiso concentrarse en las cosas que tenía que decir, dispuesto a dar lo mejor de si y salir victorioso de aquel trance. Años repetidos en el mismo suelo habían envejecido sus manos y su cara. Como siempre, el ser humano piensa que ya no hay solución cuando un problema se cruza en su camino. El olor a producto de limpieza lo recupero de aquel lodazal. La chica limpiaba la sala, lentamente y en silencio, pareciendo no querer molestar a quienes esperaban su turno. Cerró los ojos y se sumergió en aquel olor a limpio, y pudo escuchar su respiración, pausada pero con ritmo. Con los ojos abiertos la volvió a ver pasar, paseando la fregona sin descanso de un sitio a otro. Sus pensamientos retornaron a la facilidad del mundo, la quietud y la falta de importancia de las cosas. Como niños. Vivir era lo importante, plácidamente, sin rodearse de problemas que siempre podrían ser sustituidos por otros rápidamente. La chica había avanzado en su labor y se alejaba por el pasillo. La puerta se abrió y media cara apareció por un estrecho hueco. Sus labios dijeron su nombre, sin ninguna entonación especial, sin mirar ni buscar a nadie. Al levantarse, giró su cabeza para ver a la chica de la fregona. Entraría y sería como ella, una tabla mecida en las olas, lejos de preocupaciones impuestas.
viernes, 9 de julio de 2021
lunes, 5 de julio de 2021
12 valientes
Doce valientes viajan en la larga noche
restan doce valientes vida al mundo
acuden en llamada al grito
de un similar, de un ninguno
Se ceban sin pensar y reparten odio
cada movimiento sin derecho
sin pensar, sin conocimiento
escribieron las letras de este mal sueño
No eran nadie ni pretendían
en su vacío, altas olas sordas
Limpian el sonido de un alma
Deshacen y queriendo borran
Ciega fe, humanidad nula
Trajeron este tiempo en pulseras
Sin igualdad también se avanza
manchando vidas enteras
No quedará sin justicia vuestra cobardía
perdedores sois en esta dicha
No habrá descanso sin pena
Para quien en alta tierra vuela
Quiera el destino, no por amenaza
Cebar en vuestros cuellos la tenaza
apretando con fuerza hasta partir
la carne que no se debió parir
Fuera en alto, quede en ejemplo
que una grande plaza redonda
de protesta es nuestro templo
porque nuestra pena es honda
porque tanto hemos perdido
que no tenerlo como amigo
no es excusa, mudos nos encierra
eterno castigo el de la tierra