jueves, 11 de noviembre de 2021

otro mundo


Cuando él llegó, Iván ya estaba sentado en su montículo de tierra preferido, apurando los últimos rayos de sol en un espontáneo proceso de bronceado. A su lado, no pronunció palabra hasta que el mínimo calor llenó su cuerpo. Entonces, sin esperar una respuesta a su acalorada filosofía soltó su perorata.
- hay otros mundos. Hay otros mundos. Detrás de aquellos bloques de pisos de ladrillo y tendederos de alambre oxidado. Más allá de aquellas casas que pueblan el cielo con largos mástiles para que la señal de la televisión ocupe su sitio en las salas de estar. Hay otro mundo, donde la gente viste blancas camisas abotonadas y zapatos lustrados de un marrón desconocido en nuestras calles. Hay un lugar con calles duras y negras donde el polvo no se levanta con el mínimo pensamiento.
A lo lejos, vieron a Natalia salir de su casa y avanzar en su dirección. Como todas las tardes, se sentaría junto a Iván para apurar el sol que quedaba. Uno al lado del otro, en silencio mientras lo hablaban todo. 
El filósofo emprendía el regreso cuando Iván le dijo:
- algún día yo visitaré esos otros mundos.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Ella viene por la calle

 Ella viene por la calle con su pelo de muñeca. Pelo liso. Melena repeinada. Cara morena con una mueca de hace varios años. Ella viene por la calle paseando el perro, negociando cada tirón y cada cambio de acera. Los movimientos bruscos transforman su cara con una expresión nueva cada momento. Mira el reloj y sigue sus pasos a fuerza de tirones. Por un momento aquella vieja sonrisa inicia la vuelta. Ella viene por la calle con su traje de trabajo. Chaqueta ceñida y falda que le impiden avanzar. Los pasos resultan torpes al apoyar el zapato en el suelo y tomar fuerza para continuar. La mirada al frente, perdida en ese futuro inalcanzable. El ansia inextinguible de momentos que se repiten dejando una y otra vez el sabor nada en forma de días, semanas o meses. Ella viene por la calle con la bolsa de la compra. El peso se empeña en inclinarla hacia un lado pero ella resiste con su vestido de verano que deja al aire unos hombros bronceados. La bolsa no da tregua y la castiga cambiándola de mano. La suave brisa parece mover su cuerpo. Lejos de cualquier realidad ella sigue sus pasos con rapidez. Ella viene por la calle con su vestido nuevo. Joyas en cuello y manos, labios pintados y un algo puesto que realza aún más su color especial. Vuela entre nubes de fragancias, transportada a ese gran momento que llevaba tiempo esperando. Se siente observada y se deleita para darnos su mejor pose. Se siente segura y pisa con fuerza en su día de libertad. Ella anda por la calle con su mejor ropa de deporte. Formas caprichosas que la licra abraza sin piedad, inundándose de su ser. Los pasos firmes pero cortos. Su sonrisa eterna baila cada vez que toma el suelo. Ella anda por la calle, un día más, sin otro disfraz que esos cerca de cincuenta que siempre le acompañaron. Mi mirada ya no resulta extraña. La curiosidad nos calla a todos. Cerca de ella la saludo para romper esa mirada mutua que se hace eterna. El siguiente momento será distinto, difícil, pero la colaboración está asegurada. Me pierdo calle abajo siguiendo mi camino remando en su perfume. Ella sigue subiendo la calle. Ya casi ha llegado.

lunes, 18 de octubre de 2021

largo pelo blanco

Mirando al suelo dice adiós a una vida sin vivir en ella
Las chicas pasean por la calle, mayores cruzan por delante 
debajo del balcón lanza una mirada viva, ahora única
contra aquellos metros donde guardaba su tiempo
El cambio vino y le pillo desprevenido
Inseguro, perdido sin ganas de largos viajes
Pero flota encima del mundo, sin distancia no sentido
sufre y se hunde, vencido, loco incomprendido

No te queda tiempo ni lugar donde avanzar
Enamorados no eras, ahora perdido
Paredes blancas te llevan a arreglar
Ningún tiempo fue tuyo, siempre fue cedido

tu largo pelo blanco manda cambiar la historia
amor, sentirte del arte, contar la vida de tu memoria
Páginas de charcos pisados, pataletas y desencantos
Largas palabras que llamas arte, olvido del atardecer
Pretencioso, nada llega a tu meta, borra tu camino
Borra cruces y solo deja, seguir un adelante condenado
Vestir con camiseta entre tanto, celebrar la buena nueva
Olvidar tus penas, olvidar la melena
de largo pelo blanco, que nunca fue nada
ni en tu cabeza, ni en la mente de nadie
abandonada a la pereza, queda tu recuerdo borrado
como huellas en una orilla, tu viaje no es nada
Tus penas de agua salada, de angustia vital y miedo
Una sombra de cobardía vive en tu empeño.

No te queda tiempo ni lugar donde avanzar
Enamorados no eras, ahora perdido
Buscando largos caminos en asientos traseros
tras tus gafas doradas tampoco esta lo vivido


viernes, 8 de octubre de 2021

Vida

Ella anda sola por calles sin nombre

siguiendo la línea invisible del teléfono

nunca será tarde para volver suena en su cabeza

quiero que todo cambie grita su cuerpo

con las manos cerradas avanza

no mira el horizonte de un verano fugado

no mira un cielo de estrellas ausentes

solo contempla un interior abandonado

rodando en círculos hacia dentro

de una espiral sin fin

de una rutina que nunca comienza

Las luces se encienden y vuelve atrás su cabeza

el sol no está, sin su mirada perversa

no queda nada, siempre acompañada

de infiernos antecesores 

de familias inanimadas.

Sube a casa, la música de fondo

Invita a noches de insomnio

eternamente cansada cierra la puerta

diciendo adiós al mismo día de siempre

que se repite insultante y nocivo.

Tóxico tiempo nunca vivido

Los coches en la calle pasan

suena la vida de otros 

y calla la ausencia en el sofá

Perder nunca es suficiente

sin motivos ni consejo

de un destino indiferente

Calla la vuelve y grita su silencio

y sin existir pide su momento

pero ella ya no teme a nada

si tuvo no tiene y perdida se halla

Noche oscura cierra la historia

Del día que comienza negro

que ni te ama ni te odia

tribunal

Esperando grandes obras

se acerca el tribunal

vulgares en formación

humanos en un pedestal

No quiero vuestro éxito

un vacío de disfrute

fotos estáticas al sol

sonrisas sin glamour

adelantando almas en el vacío

acelerando en una oscuridad

ahora tenúe, luego sitio frío

Saliste de casa más joven

de imagen que por dentro

donde vive un alma en espera

no hay tiempo ni tregua

parece vivir sin lecho

Ojos apretados fuerte la duda

de entender sentimientos y rutina

de otras vidas de invisibles

inexistentes y serviles

quitan sus letras a golpes

ruedan los textos sin macerar

ni madurados ni perfectos

sin el candor de los grandes

palabras repetidas buscando

la belleza en lo parecido

Cesan la vida de escritos

rompiendo cimientos e ideas

en favor de los mitos

siempre adorados pero malditos

que nos reducen a todos 

a lo poco que transporta el viento

No queda nada de provecho

Ni alumno ni gran maestro

Todos nada del destino augurado

Perdidos, nadie manda

No hay tribunal, sino muñecos

al servicio del vil dinero

No llegarán a ninguna parte

ninguna cena, ningún catre

donde sus palabras valgan

más allá de una foto a la semana

Eterno, maldita palabra

No existo, de mí no se habla.



lunes, 4 de octubre de 2021

de nuevo

Ella hablaba mientras se peinaba frente al espejo. Parecía imposible mejorar el orden de aquella melena rubia. Pasaba el cepillo, sin pausa dedicada a aquella tarea mientras mantenía la conversación. Su espalda desnuda mostraba una construcción perfecta, sin excesos ni defectos. El pelo se alineaba con su corte recto por debajo de sus hombros. Frente a aquella persecución de la perfección, sus palabras viajaban a oscuros momentos acompañados de oscuras decisiones. El fruto del dolor nacía en sus palabras, y el relato surcaba el tiempo demostrando como los ideales se diluían en las obligaciones de lunes a viernes. La conclusión pasaba por la búsqueda de la solución en métodos excluyentes que borraban vidas y momentos lanzando barro sobre la memoria. El dolor se abría y palpitaba pero había una ardiente necesidad de dar vida a sentimientos sin valorar y vivir sin sentir. Decidido, me lancé a la oportunidad.

lunes, 6 de septiembre de 2021

ganaron

 Ganaron porque encontraron la palabra perfecta dentro de un mar de posibilidades. Ganaron porque crearon un clima que acomodaba a los receptores entre palabras cándidas y mullidas comparaciones. Ganaron porque hablaron de tú a tú a todos los intelectuales diciendo yo soy de los vuestros. Ganaron porque no crearon incomodidad, porque todo transcurría en una zona amigable alejada de preocupaciones. Ganaron porque dividieron la tierra en dos, creando una zona de eternos perdedores con los que nadie se identificaba. Ganaron porque crearon al héroe que todos llevaban dentro, alto fuerte, inteligente como una suma de perfecciones. Ganaron porque volcaron existencia asmática en esos placeres a los que ellos estaban destinado. Ganaron porque no se salieron del círculo. Ganaron porque cada uno creyó ser el más inteligente de los amigos de su compañía. Ganaron porque las miradas de izquierda a derecha en su grupo significaban la superioridad sobre sus congéneres. Ganaron porque la niña que subía la calle, muñeca en mano era fiel reflejo de la autenticidad de su infancia. Ganaron porque dibujaron un mundo de altas paredes ficticias y suelo invisible. Ganaron porque su público buscaba los momentos de sus historias, previsibles pero deseados. Ganaron porque llenaron páginas en blanco con otro blanco permanente. Ganaron porque buscaron la meta más allá de las palabras. Ganaron porque copiaron todo ser vivo que pasera por encima de sus gafas. Ganaron porque ocuparon su existencia con sacos y sacos de silencio apto para el consumo humano. Ganaron porque querían ganar, y solo eso. Ganaron porque no merecían perder y llegar a casa trastocados. Ganaron porque era el único sentimiento que podían manifestar en público. Ganaron porque su anodina existencia pedía ganar a gritos. Ganaron porque no tenían nada que hacer y tampoco lo hicieron. Ganaron porque no había razones para no hacerlo. Ganaron porque su madre siempre se lo dijo. Ganaron porque una noche un pájaro cantó en exclusiva para ellos, con la luna de fondo y un extraño azul en el cielo que los señalaba. Ganaron porque se preocuparon por ello, porque era su meta. Ganaron porque era su único camino, sin bordes y sin piedra. Ganaron de día y ganaron de noche. Ganaron porque nadie podría olvidarlos. Ganaron porque su clan no permitían ganadores de fuera. Ganaron sin tener alternativa. Ganaron el silencio de los asistentes, que mejoraba en mucho las palabras del presentador. Ganaron para perder el resto de la victorias.

Volvió

 Volvió. Indiferente daba vueltas alrededor del coche. Sus pensamientos, perpendiculares a sus conversaciones. Palabras, tópicos y gestos mil veces repetidos antes de escapar de aquella situación. El vigilante comenzaba su inesperada jornada. El objetivo era único, la noche se presentaba aburrida. Un padre y un hijo pasaron por su lado, de vuelta a casa, y saludaron con efusividad. El vigilante contestó sus buenas noches y siguió con su mirada fija, en los cincuenta metros que lo separaban del único peligro visible. Rato después todo se acabó repentinamente. Bares cerrados acunaban a los clientes para traspasarlos a otros brazos. La situación variaba y ya no habría un encuentro posterior. Un grupo de muchachos sentados en unos escalones se tatuaban la mugre del suelo en su cuerpo, con movimientos de lado en busca de una lata o una botella. Los paseantes, en el largo retorno a casa pateaban bolsas vacías de todos los aperitivos que otros habían engullido como forma de superar su impotencia. Allí, perdido, de pie frente al coche giró su cuello noventa grados y descubrió al vigilante mirándolo sin pausa. Sin pestañear, sus ojos buscaban justicia y amenazaban esas cosas que nunca ocurren. La conversación se acabó rápida y las despedidas, accidentadas, notaron la ausencia de sílabas. Montados en el coche in iniciaron la marcha. El vigilante siguió con su mirada el camino y se llevó la mano al cuello cuando pasaron por su lado, ruta inevitable. Los cristales translúcidos no permeaban las sensaciones, ni el calor, ni el frio detrás del volante. Aquella noche de verano, con su brisa habitual era un punto y seguido que se sumaba a la historia reciente. Aquello no había terminado. En una votación se acordó olvidar y seguir, pero una parte no estaba dispuesta a seguir las reglas de quien juegan como quieren. Aquello acabaría, seguro que sí, pero acabaría como él quisiese y cuando el quisiese. Horas después, el conductor y el vigilante disfrutaban del paisaje azulado de los techos de habitación en sus respectivos domicilios. Cada uno con un pensamiento sobre aquel encuentro que forzaba el recuerdo. ¿Debía tener miedo? Que más da. Aquello no le libaría de nada.

sábado, 4 de septiembre de 2021

de nuevo

Olvidada, ocupada con mil quehaceres. Entretenida en peleas e historias de la eterna lucha. Dormido síntoma de debilidad que ahora retorna, caprichoso, sin filtros, doloroso sin pausa. Imágenes del pasado con sabores de siempre acechan tras una sombra que siempre comienza por los pies. Dulce caída que no llegó me hace partícipe del nuevo episodio. Las mismas caras aparecen de detrás de las mismas máscaras. Las mismas intenciones, ojos fríos, hielo en las manos. El viento no se llevó todas las hojas y unas pocas continuaron girando en ciclos delante del escenario universal. Adiós, a la luna que siempre prometía más luz de la que cedía. Adiós a todos los instantes que no son. Bienvenido antiguo humor paseante por mis entrañas. El sabor ácido aleja mi faz de una realidad extrañamente real. Es mentira, todo no sigue su camino. No hay cambios sino repeticiones odiosas. Palabras lanzadas en la distancia, como arma. Siempre será poco, siempre será tarde. Nunca será adecuado.

lunes, 30 de agosto de 2021

Casi ayer

Nada. Nada. Nada. Esas eran todas las palabras. Las miradas no hablaban ya. El ambiente, estático y pesado narraba toda la historia. En su cabeza se repetía una y otra vez. Era imposible, aquello no debía haber sucedido. Si ayer le hubiesen preguntado le hubiese jurado que era imposible a quien sea. Esa era la confianza, ese era el respeto mínimo al que se veía destinado. Como un telón hecho jirones, la realidad fue dejando ver nuevos sucesos cada poco tiempo, como en una película va avanzando el guion. Aquello llegó de una forma asimilable, dolorosa pero medida. Los pedazos del telón caían de forma desordenada mostrando las nuevas sorpresas, los nuevos actores de aquella comedia. El espectador, actor secundario en la escena, miraba impasible. Al final de la función aquella vieja vida ya estaba destruida. no quedaba nada, no creía en nada, no decía nada. El silencio se llevó sus pensamientos a otra parte, todavía más dentro de sí. El camino del héroe siempre llega a un renacer, a una sensación de poderío por encima de todo lo conocido. Pero el héroe ya no estaba en escena. Solo quedaban víctimas, dolidas y condenadas a esa nada que el mundo vierte a sus anchas. Condenados a una nada que sería su todo. Condenados a tener que mirar con fuerza para sobrepasar esa primera capa de dolor que quedó marcada en su piel. Víctimas perpetuas de los actos, víctimas perpetuas de los acontecimientos. Una chica morena se acercó familiar, con mirada perdida. No quería mirar fijamente al espectador, que permanecía sentado en su butaca cuando el espectáculo había acabado. A su tímido saludo, éste respondió ¿Quién eres tú?

sábado, 28 de agosto de 2021

viernes verano

La botella de cerveza en el suelo sonríe al sol. Los coches, con manchas de lluvia se burlan de abrasados peatones. Recorrer el mínimo camino sin sombra. De aquí hasta allí, en el mínimo tiempo. Sentados tras una mesa, comensales devoran frías bebidas entre lentos ataques del tenedor al plato. La conversación imanimada es parte de los adornos de la plaza. Un obrero, moto en mano, apura su cerveza estacionado en la acera, antes de llegar a casa. El padre, por segunda vez solicita sus derechos en el timbre de un bloque de pisos. Dos días dura su premio. Una tercera pulsación recuerda que está aparcado en segunda fila. La nueva pareja comienza sus vacaciones sentada en el asiento del copiloto, móvil en mano, deseando que no haya una cuarta llamada. El chico bien vuelve a casa, camisa blanca sin arrugar, buscando las llaves en su bolsillo. Al lado de un contenedor, una pistola de juguete, negra con un estrella. Invita a todo paseante a tomarla y cumplir sus deseos. La chica rubia, que nunca hablaba, sube la calle con la compra en una mano y un hijo en la otra. El silencio es el mejor complemento de belleza para esa cara dulce que permanece tras los años, tras las formas raras que adoptan los cuerpos, castigados por la existencia. Una enfermera pasa, paraguas abierto para protegerse de los rayos. Las gafas de sol ocupan la cara de una forma que la imaginación no puede solucionar. Una pareja de mediana edad descansan en un banco, a medio camino de casa, a medio camino del supermercado, pero sin decir nada más. Guardando su secreto quedan atrás. El calor del suelo traspasa la zapatos e impregna los pies, en un momento en venta como principio de algo, pero que resulta un final de todo.

viernes, 27 de agosto de 2021

pulseras

 El tintineo de las pulseras me anunciaba que venía por el pasillo. Tumbado en la cama, con la luz apagada y la puerta entreabierta, veía pasar su silueta acompañada de la sinfonía que me despertó de mis sueños. Pasó de largo y me quedé escuchando. Silencios repetidos, sonidos conocidos antes de otro movimiento de rítmico compás. Pasó de largo y continué con mi pasiva espera. Una extraña sensación recorría mi cuerpo tumbado y los tintineos se iban espaciando. Imaginaciones de un futuro tapan un presente inactivo. La música de las pulseras va alargando sus pausas. Mis ojos caen mirando una ventana, contando los puntitos por donde entra la luz en la persiana. Cuando el momento llegue ya será tarde.

jueves, 12 de agosto de 2021

...

 Marchan negras aves en círculos sobre nuestras cabezas. Vuelven negras aves a rodearnos de sus sonidos eternos. Avanza la vida con pasos largos, difíciles de seguir. Marcha la vida, sin mirar atrás, sin decir nada. Marchan los pájaros en su eterna faena, dibujando nuevas nubes, trayendo nuevas lluvias. Queda en tierra el vacío de siempre, el silencio incorregible y las miradas bajas. Llueve ahora donde todo fue fuego, llueve ahora sobre las huellas de nuestros pasos y el recuerdo se eleva auténtico y certero. Queda en tierra la plenitud de nuestros actos, el bien de nuestras sonrisas y el carácter irrepetible. Todo se vacía para un nuevo espectáculo. Asistentes, vemos pasar todo cambio de decorado en un trabajo práctico, repetido cada noche de forma hierática. Queda en tierra tu presencia, apreciada y valiosa. Queda en tierra mientras el decorado cambia. Levantamos nuestras manos a un nuevo destino de ansiado conocimiento. Levantamos nuestras manos al fuego y la lluvia de siempre. Los pasos quedaron contados en tierra, pero nuestra mente no cuenta y repite las mismas imágenes de recuerdo.

miércoles, 4 de agosto de 2021

olvidar

 Sobre los tejados muere el sol

y el día se termina

yo no puedo olvidar

paseando por mi vida

La existencia que quedó

debajo del sol que se marchita

es cárcel, lóbrega condena

vestida de luces, chica rica

Pude esperar un año, llegué a dos

para diluir la gran caída

los mismos rayos me miran

me observan desde la cima

Yo no puedo olvidar

paseando por mi vida

Todas las cartas marcadas

las caras de extraños conocidas

Mirada baja, paso adelante

Dientes prietos de ira

Cuando la luz se marcha

fin de la estimada jornada 

quedan sombras y duda

querido silencio de la nada

yo no puedo olvidar

paseando por mi vida

Puede que dentro de diez

quizá dentro de veinte

la noche sea la misma

sin dolor, ocupada mente

Puede que sea distinta

de silencios que llenan

cabezas de ideas

aventuras, risa o pena

pero yo no puedo olvidar

paseando por mi vida

viernes, 9 de julio de 2021

sala de espera

Aguardaba su momento mirando fijamente los papeles en las manos. Había leído miles de veces aquellos textos que lo obligaban a cambiar su vida, invitándolo a un destino incierto. Quiso concentrarse en las cosas que tenía que decir, dispuesto a dar lo mejor de si y salir victorioso de aquel trance. Años repetidos en el mismo suelo habían envejecido sus manos y su cara. Como siempre, el ser humano piensa que ya no hay solución cuando un problema se cruza en su camino. El olor a producto de limpieza lo recupero de aquel lodazal. La chica limpiaba la sala, lentamente y en silencio, pareciendo no querer molestar a quienes esperaban su turno. Cerró los ojos y se sumergió en aquel olor a limpio, y pudo escuchar su respiración, pausada pero con ritmo. Con los ojos abiertos la volvió a ver pasar, paseando la fregona sin descanso de un sitio a otro. Sus pensamientos retornaron a la facilidad del mundo, la quietud y la falta de importancia de las cosas. Como niños. Vivir era lo importante, plácidamente, sin rodearse de problemas que siempre podrían ser sustituidos por otros rápidamente. La chica había avanzado en su labor y se alejaba por el pasillo. La puerta se abrió y media cara apareció por un estrecho hueco. Sus labios dijeron su nombre, sin ninguna entonación especial, sin mirar ni buscar a nadie. Al levantarse, giró su cabeza para ver a la chica de la fregona. Entraría y sería como ella, una tabla mecida en las olas, lejos de preocupaciones impuestas.

lunes, 5 de julio de 2021

12 valientes

Doce valientes viajan en la larga noche

restan doce valientes vida al mundo

acuden en llamada al grito

de un similar, de un ninguno

Se ceban sin pensar y reparten odio

cada movimiento sin derecho

sin pensar, sin conocimiento

escribieron las letras de este mal sueño

No eran nadie ni pretendían

en su vacío, altas olas sordas

Limpian el sonido de un alma

Deshacen y queriendo borran

Ciega fe, humanidad nula

Trajeron este tiempo en pulseras

Sin igualdad también se avanza

manchando vidas enteras

No quedará sin justicia vuestra cobardía

perdedores sois en esta dicha

No habrá descanso sin pena

Para quien en alta tierra vuela

Quiera el destino, no por amenaza

Cebar en vuestros cuellos la tenaza

apretando con fuerza hasta partir

la carne que no se debió parir

Fuera en alto, quede en ejemplo

que una grande plaza redonda 

de protesta es nuestro templo

porque nuestra pena es honda

porque tanto hemos perdido

que no tenerlo como amigo

no es excusa, mudos nos encierra

eterno castigo el de la tierra


martes, 11 de mayo de 2021

vocación

 La primera vez tenía el éxito asegurado y había ensayado con cuidado su guion. La segunda ya había mejorado, era la ocasión perfecta. La tercera ya sabía que iba a ser una mierda.

viernes, 7 de mayo de 2021

foto

 Yo fui quien robó tu foto. Baje corriendo por la calle en cuanto la tuve. La guardé donde nadie pudiera encontrarla. En secreto la miro y me asombro. Todo sigue igual y yo quiero volver a aquel año, a disfrutar aquella oportunidad que no nos quisimos dar.

lunes, 29 de marzo de 2021

orden

 En aquel tiempo quisieron ordenar mi vida. Aquel nuevo orden se veía raro, forzado, adquirido con prisas y sin detenimiento. Pero estaba ahí. Y siempre el miedo, siempre tener que responder de alguna forma forzada. En aquel tiempo lo desordenaron todo, cosas quedaron a descubierto, otras demasiado tapadas. Como en todos los desórdenes, violentos y amenazadores, el tiempo pasó, y tomo posesión la eterna inmunidad. La superación era el resultado de toda pérdida. Fuerte y más solo, fuerte solo. Solo como siempre.

jueves, 11 de marzo de 2021

Azules

 Dije hola tras tropezar

y el tiempo no había cambiado

Nada avanza, solo seguimos

y el destino que nos llamaba

no son más que días tachados

en un calendario en la pared

en el tronco de un árbol

grabamos nuestro secreto

se vivir y sentir las cosas

viejas pero como algo nuevo

y luego las hojas caen

y seguimos en em mismo sitio

perdidos, persiguiendo un sino

que no existe, está vacío

queda tu mirada, de cara sonrosada,

tu sorpresa a mi palabra

tu mirada de cara sonrosada

tu sorpresa a mi palabra


martes, 23 de febrero de 2021

falso

Años viajeros en vagones lentos
Lentos momentos de futuro recto
Siempre perdido, siempre ausente
Otra familia, otra especie
Buscamos nuestro tiempo cerca
Separarnos a voces callando tristeza
Mundo cambiado estático alejado
Mundo reptil de aliento envenenado
Ti fuiste feliz, tu rutina alegra
Tu blanco vestido vestía cuarenta
No sabes mi nombre, tampoco interesa
La escena manda, improvisando letras
No sabes mi cara, tampoco importa
Agarras tu camino, tu ciega condena
Que lleva a amigos, a cenas de gala
Los vagos recuerdos de todo y nada
No existe la vida que ya no se busca
Domando un tiempo que ya ni se deja
Arenas movedizas impiden el avance
A ningún sitio, a ningún consuelo
Fotos del pasados guardadas en un cajón
No queda sitio donde ir, adelante seguimos
A ningún lugar, sin ningún motivo
Repetir la ruta, tomando la mano

Y no hay momentos en tu pelo castaño
en tu blanca piel que resiste los años
Mirar al frente siendo afortunado
olvidar el atrás y los lados

No queda tristeza en este momento
solo pureza de morder el momento
Saciar su hambre, ciega de vida
No dejar ningún nombre en el camino
Como pájaros en una ventana
sin paz y sin destino



viernes, 19 de febrero de 2021

filo

Izquierda , derecha. 

Misma caída , 

mismo suelo. 

Mismo sitio, 

mismo ruedo

trabado quedo

frio y quieto

esperando voces

esperando canto

no hay remedio

que repetir lo eterno

ya no queda nada

donde asir la mano

ya no queda nada

mientras miramos a otro lado

proyectos nuevo

proyecto de lejos

nada en mi haber 

que mira a otro lado

no quiero seguir

mi equilibrio impuesto

ni suerte para uno

ni certeza para el resto

cierra la puerta

cuando todo termine

nunca fue el sitio

nunca fue distinto

miércoles, 17 de febrero de 2021

el rio

 La voz detallaba las figuras que estaban en la lejanía. Un viaje por el rio era una buena opción para desconectar. La voz sonaba y los ojos hablaban, con ese acento que ya iban comprendiendo. Torres al fondo, agua bajo sus pies. Edificios blancos, sucios. Agua verde soportaba su pesada carga. La voz seguía. Un viaje por el rio era una buena opción para desconectar. La voz calló. Cerró los ojos, que seguían golpeados por el sol y el reflejo del agua. El viaje comienza. Era una buena opción.

movimiento 1

 Los chasquidos detrás de la puerta provocaron que se miraran a los ojos. Trajeron el silencio que los obligaba a pensar. Ninguna solución en aquella oscuridad de sonidos, manchada por los repetitivos chasquidos. La sombra de una ventana dibujaba el suelo, a sus anchas, a su manera saltando los bordes de las piezas del suelo con elegantes escalones de luz. Un paso adelante, un movimiento, girar el pomo y retroceder. Opciones para unos brazos caídos que emanaban frío desde sus dedos.

movement 2

 Así pasó el día, elongando el tiempo hasta el infinito. Esperando el momento de la ruptura para salvar la situación. Sonidos llegaban atemorizando a los presentes, que miraban aquella grieta en la pared. Ayer no estaba. Había aparecido de repente con su propia banda sonora de miedos. Los abrazos no calmaban, las mentiras relajaban el ambiente pero en realidad todos sabían que tendrían que buscar su propia solución para salir adelante. No quedaba nada al final del viaje que comenzaron de forma optimista. Cualquier movimiento para seguir.

lunes, 15 de febrero de 2021

primero

El primero era recordado con pena. 

El primero que pudo evitarlo. 

El primero que marcó el camino

Hoy negras nubes manchan un cielo azulado

Hoy negras nubes como humo navegan

El sol no abrasa per desconcierta

El primero primero será recordado

Por su decisión extrema

El primero abrió un camino

Que nadie consciente espera

El primero no amaba ni esperaba consuelo

Y encontró su fin negando su sueño

El primero no estaba, quería estarlo

Puso la piedra, luego fosa, ahora losa

El primero marcó el camino

a donde todos vamos

y negar este destino

en el que nos embarcamos 

sería mirar a otro lado 

mientras nos desvestimos

ahora rabia sin esperanza

de repetidos ensayos y malditos momentos

No queda reposo en esta tierra

ahora que el primero te encuentra

Toma su mano, fría pero eterna

Quisieran las flores surcar el alba

Y devolverte sin daño

Darte timón de barca

y poder conducir sin miedo

por el mundo del desconcierto

martes, 9 de febrero de 2021

perla

 La perla esconde un tono nunca conocido, imposible de descifrar y adorable. Todo su alrededor tiene un sabor diferente. Un sitio que nadie conoce, un sitio donde no se puede llegar. Ningún esfuerzo es suficiente para acceder a la perla. Ella emana su sabor, pero nadie puede reternerlo.

música

 Desde mi ventana la veo pasar. Su tez morena y sus ojos negros viajan rígidos delante de mi mirada solitaria. Mi vaso de agua en la mano. Mi momento de meditación, de calma, distorsionado con su presencia y esa dulce voz que canta la música que llega a sus oídos. Cuando me alejo de la ventana, camino de mi mesa, sé que dejo algo detrás que nunca tendré.

domingo (tarde)

 Teresa acabó un par de cosas que tenía pendientes y avisó a la familia. Desde la pereza del salón, abandonaron el sofá y acudieron goteando al coche familiar. La tarde del domingo es perfecta para perder el tiempo. En invierno, mejor que en ninguna otra época. Ver como el sol se va escondiendo y surge ese breve periodo de semioscuridad. Buscar los colores más dulces en el cielo mientras no hay nada que hacer. La cabeza de Teresa iba ensimismada, mirando las nubes grises en el cielo cuando el coche se paró. Estaban delante de la nave comercial de los chinos de la ciudad. El marido dijo que no entraba, que las esperaba fuera mientras sacaba un cigarrillo del paquete de tabaco. Teresa se encaminó a la entrada con sus dos hijas adolescentes, que hoy no habían tenido planes de salir a dar una vuelta. Al fondo, el marido apoyado en el capó del coche miraba aquel cielo gris alternándolo con su reloj de muñeca, adivinando el tiempo que quedaba de día. 

Teresa dijo a sus hijas que tomaran un carro para llevar la compra. Los carros estaban apilados y desgastados, con pinta de haberlo dado todo en algún supermercado de los años 80. Pasaron adentro del local y comenzaron a llenarlo de adornos de navidad, de cualquier tipo y color, con palabras en inglés o español. Luego revisaron e incluyeron más cosas. Un banco de madera pintado de blanco que les gustó. Terminaron con un lote de ropa interior. En la caja sacaron cada uno de los productos del carro formando una cola enorme. Al fin pagaron y siguieron arrastrando el carro repleto de trastos hasta el coche. Una rueda se atascó y chirriaba de forma insultante cada dos segundos cíclicamente. El padre las ayudo llevando a hombros el banco de madera. A lo lejos el sol encontró un hueco entre las nubes para dejarse ver antes de desaparecer de la faz de la tierra en aquel horroroso domingo contando horas. Delante del coche, las siluetas de la familia guardaban los trastos en silencio. Con el mismo ritmo, subieron al coche y salieron con destino a un nuevo lunes. El carro quedó solo, cerca de la acera donde estaban aparcados.

viernes, 29 de enero de 2021

vieja

 Una abuela sale por la tele mientras la vacunan. Noticia. La misma anciana sale en la tele mientras la vacunan. Noticia. La vieja sale en la tele mientras la vacunan. Noticia. Mirando el dedo, el centro de la noticia.

miércoles, 27 de enero de 2021

segundo día

Parecía más alta con pantalones vaqueros, su abrigo corto y el mismo bolso en la mano. Movimientos dinámicos, desechando el rígido andar. Móvil en mano llamando al mundo. Aquí estoy, ayer fue todo bien.

lunes, 25 de enero de 2021

Tacones de terciopelo

 Medias oscuras y tacones de terciopelo. Orden y concierto, de ruta sujetando el bolso. Hebilla dorada en fondo negro. Abrigo largo y paso ligero. A simple vista un escalón. De cerca, miedo por dentro. Primer día de algo, quizá mucho antes. Pasos severos dirigen su camino. Detrás, muchas generaciones esperan frutos de trabajos que nunca realizaron. Queda vida más allá de la zona fácil y hoy es el momento de encontrarla.

piel

 La chica del abrigo de piel andaba lenta, mirando la pantalla del teléfono. La chica del abrigo de piel no tenía prisa. La chica del abrigo de piel no tenía miedo de estar rellenita. La chica del abrigo de piel disfrutaba con lo que le gustaba, vivía y olvidaba. La chica del abrigo de piel no quería compromisos. La chica del abrigo de piel no estaba preparada para compartirlo todo. Le bastaba con regalar su amplio calor a cambio de sensaciones sin nombre. La chica del abrigo de piel recuerda y sonríe, siempre dispuesta.

#18 Revisited

 Pasó, lo oí y pasó. En boca de otra persona, lejano recuerdo de una situación imbatible. Aquello rebotó dentro mía con fuerza, de forma paralela a todos los sucesos. Ahí vi el dolor de la estela que dejaba detrás. Mi ilusión bajaba el primer escalón de muchos, pero poco a poco la caída no pudo eliminarme. Antes de que yo fuese mi mejor enemigo, una vida existía, tapada por los restos de la confianza. Penitentes sufrimos nuestro ataque, para recordarnos el mal que parte, divide y envenena. Penitentes seguimos, algo rotos, penitentes seguimos.

viernes, 22 de enero de 2021

Nieve

Todos los anocheceres de invierno lo devolvían a aquellos días de niñez que paso con su padre guardando rebaños en la sierra. Había días especiales en los que, con las últimas gotas de luz, todos los animales se estremecían y gritaban con todo su ser, esperando un trágico desenlace. Su padre conocía aquellos gemidos infinitos y sabía que la nieve estaba por venir. Con una llamada, las dos generaciones trabajaban a una, forrando la cabaña con todas las balas de paja que encontraban, para minorar el efecto del temporal. Aquellas noches, el padre dejaba entrar al aterido perro dentro de la casa para que lo acompañase en la noche en vela, sabiendo que los depredadores no aparecerían. El largo ocaso pasaba lento vigilando desde la ventana, viendo los copos caer. La mente del pastor inquieta en innumerables cálculos y recordando los últimos episodios parecidos. Después, aquellas blancas mañanas ocupadas en deshacer el destrozo al rebaño. La primera palabra siempre era un número que inconscientemente se comparaba con los últimos acaecidos. Aquel número sería el veredicto de la nieve.

jueves, 21 de enero de 2021

sentidos

Hoy fui a buscarla porque no podía parar de pensar en ella. La última vez, nuestras manos se unieron, superando las sonrisas y las dulces palabras de una conversación condenada a no sentir el calor ni disfrutar el momento.