jueves, 31 de diciembre de 2020

sueño

Si lo hiciese de nuevo, lo haría peor

seguir un camino sin direcciones

cambiar una vida por otra

sin atender a razones

Niño joven no mires atrás 

porque no queda nada

solo seguir adelante

borrando tus pisadas

Niños durmientes, seguid en el sueño

la oscuridad no tiene un dueño

mañana será un día largo y claro

llamadlo primer día de vida

llamadlo sin nombre sin miedo

llamadlo guerra, luecha y muerte

llamadlo final de nada

llamadlo y esperad a la suerte

Palabras que no se repitan

oscuridad que nos espera

no queda remedio nuevo

nuevo remedio no queda

seguid andando en compañia

de silencios en armonía

Niños durmientes, seguid en el sueño

la oscuridad no tiene un dueño

Protegidos por un calor

llamadlo miedo, llamadlo amor

El tiempo nos golpea espalda y pecho

Sin paredes, solo con el techo

Niños durmientes, seguid en el sueño

la oscuridad ya tiene dueño

Desposados os mando al tiempo

que os pisará en cada paso,

Niños durmientes, despertad del sueño


martes, 15 de diciembre de 2020

romance de malotoño

Esta es la historia yo la se
Hace mucho tiempo al parecer
De dos amigas
Dos amigas, vuesa merced
Muy parecidas
Iban juntas a comprar
También juntas a cantar
Siempre unidas
La mayor cansada de casada iba
De su familia y de su vida
Muy madre era para fuera
Sí era necesario atrevida
luchaba contra su nuera
Guardaba en si una confesión
Que no podía revelar 
A su compañero por ser traición
De día desmadejaba su tejado
Hasta el alero desnudado
Su hombre nada no sabía 
Ni la notaba preocupada
Ocupado en su vida solo vivía
Ella al salir hablaba
Con odio a quien dejaba
En su casa solo
Para este compañero
Aquello era llevadero
No conocía problema
Las amigas departían
La mañana y cada día
De la existencia de otra vida
La mayor indujo a la más joven
A vivir a su manera
Buscar compañía innecesaria
Para vivir como novia casadera
Y volver a casa en guerra
Moviendo los cimientos de la tierra
El calor no presagiaba
el despecho de la segunda amada
que valiente pero asustada
aviso de la contienda
abrió el telón de la mentira
para el amante primero desconocida,
Este, orgulloso de su rosa
dudó en creer esa vida amorosa
de su posición confiada
por creerla alejada
Tiempos pasaron y tiempos vinieron
En un otoño de fuego
Donde no quedo rescoldo
de un derrumbe desastroso
Aquellos tiempos eran otros
y no se levantó cuchillo
quedó la pena en destierro
vagando por la ancha vega
y dicen que todavía recuerda
sus largos años felices
Renunció a la vida en vida
solo en la nada se mida 
cual era su desencanto
incurable, pero sin llanto.
Condenados a vagar en silencio
Siguieron por este mundo
Perdidos en su rumbo
Y no se sabrá de ellos 
por que no son nadie
en la tierra no hubo fosas
para guardar ambas rosas
que siguieron su camino
en silencio ya perdido



El presente (it is murder)

 Leonardo lo tenía claro. A los cincuenta y algo salió al escenario acompañado de coristas a cantarle al fin del mundo. Que tardaría en llegar, pero que llegaría. Él lo sabía y lo anunciaba a su forma, con forzados movimientos de cadera sometidos a los ritmos del Casiotone. Podríamos repetir la carta con toda la receta, pero lo mejor es sumergirse en esa realidad enlatada que hay tras las rejas de la ventana, más allá del aire acondicionado de segunda marca. Allí debajo de la farola, se lucha por pulgares levantados a la mejor fotografía. El premio a esos momentos que no existen que todo el mundo replica. Es nuestra vida, bicho raro, enemigo de la realidad. Los modelos imposibles, shorts con bolsillos asomando, empeñados en esconder esos muslos empecinados en mostrar el mayor número de rayas posible al flexionar. Unos chicos salen de la puerta de un edificio. Son siete, compartiendo camiseta, pelo con raya en el lateral y, posiblemente, todo lo que haya debajo. El silencio asegura el éxito, callar y repetir, reir sin preguntar. Vida sin dudas marcada a hierro en la historia de la evolución. El raro pierde y el muñeco continúa su actuación. Jóvenes aún para coche, pero sobradamente preparados. Estas son las hojas del árbol, lleno de ramas obsesionadas con pantallas azules y noticias en tiempo real. Leonardo lo sabia, todo se perdía. Quizá lo sabía en el sesenta y siete pero no quiso decirlo. Veinticinco años para estar seguro, otros veintitantos para grabarlo en roca.

viernes, 11 de diciembre de 2020

I don't believe you. You are a liar

¡Tocad a toda caña!

Los ojos cerrados, cegados por la luz de los focos. Todo rojo, todo naranja, todo amarillo. Versos esputados sin piedad, cuerdas rasgueadas hasta el dolor. La armónica sobresale sobre toda la banda, que giran en círculos sobre sí mismos. Vuelve la voz, arrastrando vocales, sílabas interminables. La canción se resiste a terminar, versos repetidos hasta el éxtasis. Catarsis de un sonido que tapa oídos. Luz de fondo y aplausos que apagan la noche.

742

Sin fuerza se levantó de la silla. Quieta en el aire se tambaleaba de un rato a otro. Miraba a su alrededor sin entender que pasaba. La costumbre de que todo saliese bien. De no reparar en problemas. Sintió dolor de cosas sin solución. Ninguna vía de escape. Ningún momento, ningún recuerdo, ninguna esperanza que apartara su alma del dolor. Frio dentro. Pasaron los días y aquel frio le enseño su camino. Cuando el dolor es perenne ya no había nada que perder. Le pidieron actuar, y actuó.

guión

 El guión del puente repetía sus notas que rememoraban otros tiempos. Aquella música se hizo para mirar atrás. Tiempos que perdimos, alentados por pasar el momento. Dejar de esperar para volver a mirar atrás. El guión del puente sigue en el mismo sitio. Siempre vivió antes de los años.

día

 Nubes insolentes se posan sobre las cabezas de la gente que nada por la calle. Salida el tiempo justo. Querer acortar la causa, aun sabiendo que será eterna. Las nubes siguen ahí, mofándose de nuestra simple existencia. Corrillos de personas hablan alternando grises miradas al suelo y al cielo. Las primeras gotas caen, los corrillos se dispersan. Indigna despedida aquel día, la calle sola.