jueves, 30 de abril de 2020
mirada
Revivió su historia musical, sus comienzos. Cuando comentó que le encontraban parecido a Eric Burdon. Sí, a Eric Burdon, de Eric Burdon and the Animals no obtuvo respuesta. Aquella mirada de su interlocutor lo anunciaba todo.
concierto final
Con treinta años J.O. ya tenía siete discos en directo. El octavo sería un concierto privado... y definitivo.
reflujo
Aquella situación violenta comenzaba a impacientarse dentro suya. Nunca saco aquel odio no compartió su rabia buscando alimento. Acalló su interior y volvió a su sitio. Su silla, después de un rato ya estaba fría.
aquí
Las cosas son así. Nadie las ordena pero todos obedecen. Nadie las organiza, mientras el sol sale lentamente y se arrastra por la esfera hasta el lado contrario. Aquí las cosas son así y nadie mira hacia arriba.
el guitarrista
Entró por la puerta como uno más. Se sentó en familia y repitió la labor anónima que dominaba el lugar. Se marchó. El mismo silencio quedó mientras los coches pasaban por la autovía.
caja de pastillas
Vinieron con la compra, decididas a cambiar su vida. Dos años pasaron rápidos esperando mientras el mundo se daba la vuelta. Acabaron en la basura, sin cambiar ninguna vida. Una dosis de realidad las sobrepasó.
lunes, 27 de abril de 2020
málaga Babylon
Málaga Babylon · Einstürzende Neubauten en el Cervantes
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Conocí a Blixa Bargeld y sus Einstürzende Neubauten por los Bad Seeds. Poco a poco fui conociendo su discografía, valorando positivamente el estilo único del grupo. Pasado el tiempo puedo afirmar que conocer una banda como Einstürzende Neubauten es algo que ocurre una sola vez en la vida. Admirado por su arte peculiar he ido recopilando y disfrutando su discografía. Ahora tengo la oportunidad de acudir a una actuación del grupo. Acudo convencido de que existirá un antes y un después de verlos en directo porque se que no se parecerá a cualquier otro artista que haya visto.
Al entrar al teatro compruebo que hay más gente de la que esperaba. He conocido poca gente aficionada al intento de ordenación del caos que propone Einstürzende Neubauten, pero como no hay muchas fechas por la zona supongo que la convocatoria habrá atraido a incondicionales más allá de las cercanías.
La banda entra en escena, consiguiendo un silencio absoluto con las primeras notas. Comparto con la audiencia la curiosidad de ver como se desarrolla el evento. La deconstrucción comienza atacando un par de composiciones del último albúm, la banda modosa, estática y concentrada en un ritmo fijo. Unos temas después comienza el incansable paseo de instrumentos por el escenario: tubos, barras, un receptor de radio, gritos de Blixa, cubos con herramientas y cualquier otro metal condimentan los potentes ritmos de bajo y bateria que gobiernan los temas.
Blixa actua como conductor de orquesta haciendo que los seis músicos integrantes trabajen con una precisión admirable, difícil de superar. Los temas se suceden, permitiendo descubrir partes desconocidas de su discografía a la vez que recordándonos los pasajes de sus últimos albumes. La actuación presenta un repaso de canciones de sus canciones, incrementando la fuerza y la energía de la grabación de estudio. En el primer bis completan el repertorio y ponen la guinda a casi dos horas de actuación con una única canción en el segundo bis.
La impresión tras salir es única. Acabamos de asistir a un evento como antes no habíamos disfrutado, redefiniendo el concepto de música industrial que muchos asistentes tenían, confirmado la impresión previa. En resumen, una grata noche en compañia de una de las bandas más peculiares y originales de la escena música actual.
Einstürzende Neubauten es una banda formada hace más de 25 años, dedicada a un tipo de música experimental (que ahora se denomina industrial) que utiliza cualquier objeto a su alcance para crear una música inimitable. Desde hace años, ofrece grabaciones fuera de la discográfica habitual, desde un Programa de Colaboradores donde los fans financian la elaboración de las grabaciones, obteniendo luego material musical exclusivo que no puede encontrarse en los establecimientos y medios habituales.
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Conocí a Blixa Bargeld y sus Einstürzende Neubauten por los Bad Seeds. Poco a poco fui conociendo su discografía, valorando positivamente el estilo único del grupo. Pasado el tiempo puedo afirmar que conocer una banda como Einstürzende Neubauten es algo que ocurre una sola vez en la vida. Admirado por su arte peculiar he ido recopilando y disfrutando su discografía. Ahora tengo la oportunidad de acudir a una actuación del grupo. Acudo convencido de que existirá un antes y un después de verlos en directo porque se que no se parecerá a cualquier otro artista que haya visto.
Al entrar al teatro compruebo que hay más gente de la que esperaba. He conocido poca gente aficionada al intento de ordenación del caos que propone Einstürzende Neubauten, pero como no hay muchas fechas por la zona supongo que la convocatoria habrá atraido a incondicionales más allá de las cercanías.
La banda entra en escena, consiguiendo un silencio absoluto con las primeras notas. Comparto con la audiencia la curiosidad de ver como se desarrolla el evento. La deconstrucción comienza atacando un par de composiciones del último albúm, la banda modosa, estática y concentrada en un ritmo fijo. Unos temas después comienza el incansable paseo de instrumentos por el escenario: tubos, barras, un receptor de radio, gritos de Blixa, cubos con herramientas y cualquier otro metal condimentan los potentes ritmos de bajo y bateria que gobiernan los temas.
Blixa actua como conductor de orquesta haciendo que los seis músicos integrantes trabajen con una precisión admirable, difícil de superar. Los temas se suceden, permitiendo descubrir partes desconocidas de su discografía a la vez que recordándonos los pasajes de sus últimos albumes. La actuación presenta un repaso de canciones de sus canciones, incrementando la fuerza y la energía de la grabación de estudio. En el primer bis completan el repertorio y ponen la guinda a casi dos horas de actuación con una única canción en el segundo bis.
La impresión tras salir es única. Acabamos de asistir a un evento como antes no habíamos disfrutado, redefiniendo el concepto de música industrial que muchos asistentes tenían, confirmado la impresión previa. En resumen, una grata noche en compañia de una de las bandas más peculiares y originales de la escena música actual.
Einstürzende Neubauten es una banda formada hace más de 25 años, dedicada a un tipo de música experimental (que ahora se denomina industrial) que utiliza cualquier objeto a su alcance para crear una música inimitable. Desde hace años, ofrece grabaciones fuera de la discográfica habitual, desde un Programa de Colaboradores donde los fans financian la elaboración de las grabaciones, obteniendo luego material musical exclusivo que no puede encontrarse en los establecimientos y medios habituales.
misión 2008
La Ultima Misión.
Después de quince minutos calentando el ambiente "las guitarras muertas" abandonan el escenario. Algunos se sorprenden, pensando quiza que era The Mission quien finalizaba su actuación. Una gran bandera con el logo y el nombre de la banda bajando en el fondo del escenario tranquiliza a una parte, a la vez que anima al resto de la variopinta colección de asistentes.
La esperada banda entra en escena ocupando sus posiciones. Wayne lleva gafas de sol y se acompaña de una botella de vino preparada para cualquier emergencia. Tras una introducción musical, suenan contundentes las primeras notas de "Tomorrow Never Knows", una versión de los Beatles que la banda adapta a su estilo cargándola de fuerza, logrando que nadie permanezca indiferente.
Una vez encendida la mecha, todo viene seguido. Empiezan a recorrer sus mayores éxitos de finales de los ochenta. El grupo se ve en forma y pone toda la energía necesaria para que las canciones tengan mucha fuerza, consiguiendo demostrar que las nuevas interpretaciones están a la altura de las canciones originales.
Tras varias canciones, Wayne, sorprendido de un público sentado, invita a la audiencia a levantarse. Bromea con sus compañeros y lanza una serie de frases que hacen levantar al patio de butacas y acercarse al escenario. Seguidamente corresponde a su público con un clásico de la banda. Antes de poder repetir, el personal de las instalaciones sugiere a los asistentes que no abandonen su localidad. A partir de este momento sigue una tanda de clásicos de la banda como "Love me To Death", "Kingdom Come" que comenzó tocando solo con los teclados, "Like a hurricane", "Deliverance", "Blood Brother" o "Severina". En los primeros bises se encargaron de completar la serie de éxitos que faltaban, además de una versión de "Mr. Pleasant" acompañados por un quinto miembro a los teclados que presentaron como "un conductor de camión". Como colofón en el segundo bis tocaron "Butterfly on a Wheel', "Beyond the Pale", sellando la actuación con un contundente "1969", versión de los Stooges que ya se tocaba cuando Wayne estaba con Eldritch en "The Sisters of Mercy".
Entre los asistentes que habíamos escuchado el nuevo disco "God is a Bullet" y el anterior "Aura" que data de 2001, nos extrañó que no hubiese una presencia de temas nuevos, dedicando todo el evento a repasar los grandes éxitos de la etapa dorada del grupo. Una pena porque en los dos albumes recuperan mucho de su estilo clásico. No obstante, se puede catalogar la experiencia como altamente satisfactoria. Encontramos un grupo en forma, dedicado a recordarnos lo mejor de sus composiciones, sin perder el estilo espiritual que siempre los ha caracterizado.
La historia de The Mission ha sido muy cambiante en cuanto al éxito se refiere. Tras una escisión de "The Sisters of Mercy", comenzaron con una serie de discos imprescindibles en la segunda mitad de los 80. En los 90 bajaron el nivel, con algunos fracasos comerciales que acabaron con la disolución del grupo hasta 1999, año en el que Wayne Hussey resucito el grupo con "Resurrection", un disco recopilatorio de sus mejores temas en versiones actualizadas. Tras un directo "Ever After Live" y el album "Aura" (2001) no vuelven al estudio hasta "God is a Bullet" (2007). En esta última época el grupo obtiene sucesivos éxitos en sus publicaciones y giras. Hace tiempo anunciaron que ésta sería su última gira, animando a los fans a no perderse los últimos conciertos, entre los que se encuentran cuatro noches seguidas en Londres, cada una dedicada a uno de los primeros cuatro discos de la banda.
Después de quince minutos calentando el ambiente "las guitarras muertas" abandonan el escenario. Algunos se sorprenden, pensando quiza que era The Mission quien finalizaba su actuación. Una gran bandera con el logo y el nombre de la banda bajando en el fondo del escenario tranquiliza a una parte, a la vez que anima al resto de la variopinta colección de asistentes.
La esperada banda entra en escena ocupando sus posiciones. Wayne lleva gafas de sol y se acompaña de una botella de vino preparada para cualquier emergencia. Tras una introducción musical, suenan contundentes las primeras notas de "Tomorrow Never Knows", una versión de los Beatles que la banda adapta a su estilo cargándola de fuerza, logrando que nadie permanezca indiferente.
Una vez encendida la mecha, todo viene seguido. Empiezan a recorrer sus mayores éxitos de finales de los ochenta. El grupo se ve en forma y pone toda la energía necesaria para que las canciones tengan mucha fuerza, consiguiendo demostrar que las nuevas interpretaciones están a la altura de las canciones originales.
Tras varias canciones, Wayne, sorprendido de un público sentado, invita a la audiencia a levantarse. Bromea con sus compañeros y lanza una serie de frases que hacen levantar al patio de butacas y acercarse al escenario. Seguidamente corresponde a su público con un clásico de la banda. Antes de poder repetir, el personal de las instalaciones sugiere a los asistentes que no abandonen su localidad. A partir de este momento sigue una tanda de clásicos de la banda como "Love me To Death", "Kingdom Come" que comenzó tocando solo con los teclados, "Like a hurricane", "Deliverance", "Blood Brother" o "Severina". En los primeros bises se encargaron de completar la serie de éxitos que faltaban, además de una versión de "Mr. Pleasant" acompañados por un quinto miembro a los teclados que presentaron como "un conductor de camión". Como colofón en el segundo bis tocaron "Butterfly on a Wheel', "Beyond the Pale", sellando la actuación con un contundente "1969", versión de los Stooges que ya se tocaba cuando Wayne estaba con Eldritch en "The Sisters of Mercy".
Entre los asistentes que habíamos escuchado el nuevo disco "God is a Bullet" y el anterior "Aura" que data de 2001, nos extrañó que no hubiese una presencia de temas nuevos, dedicando todo el evento a repasar los grandes éxitos de la etapa dorada del grupo. Una pena porque en los dos albumes recuperan mucho de su estilo clásico. No obstante, se puede catalogar la experiencia como altamente satisfactoria. Encontramos un grupo en forma, dedicado a recordarnos lo mejor de sus composiciones, sin perder el estilo espiritual que siempre los ha caracterizado.
La historia de The Mission ha sido muy cambiante en cuanto al éxito se refiere. Tras una escisión de "The Sisters of Mercy", comenzaron con una serie de discos imprescindibles en la segunda mitad de los 80. En los 90 bajaron el nivel, con algunos fracasos comerciales que acabaron con la disolución del grupo hasta 1999, año en el que Wayne Hussey resucito el grupo con "Resurrection", un disco recopilatorio de sus mejores temas en versiones actualizadas. Tras un directo "Ever After Live" y el album "Aura" (2001) no vuelven al estudio hasta "God is a Bullet" (2007). En esta última época el grupo obtiene sucesivos éxitos en sus publicaciones y giras. Hace tiempo anunciaron que ésta sería su última gira, animando a los fans a no perderse los últimos conciertos, entre los que se encuentran cuatro noches seguidas en Londres, cada una dedicada a uno de los primeros cuatro discos de la banda.
martes, 14 de abril de 2020
lunes, 13 de abril de 2020
distanciamiento
Cegado dentro de sí puso fin a su dolor. Magnificado, dueño de todo su ser. Ningún camino, ninguna palabra calmaba su estado. Ninguna situación podía acunar su alma de rota piel. Subiendo, tiempo más allá, subiendo con tal de alejarse. Se reconoció en el mundo. Aquello no era nada, el resto del mundo esperaba.
sumando
Mantener era la premisa. Contener y pasar. El futuro como único objetivo. El presente olvidado, en desuso. Acabar días cansados en una rutina eterna. Sumando no se qué, restando vida a su existencia.
pánfilo
Pánfilo repite sus tardes de ocio, su parque y su ocupación. El trabajo bien hecho, la despreocupación. Pánfilo vuelve a casa y espera. Hoy espera un poco más. Se hace de noche y mira aquella colina iluminada. Pánfilo no se entera de nada. Pánfilo confía mientras su camino en espiral se acelera.
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