martes, 31 de marzo de 2020

perder

Cuando se dió cuenta que ya no podía perder nada, comenzó las apuestas más fuertes. El juego decidirá.

lunes, 30 de marzo de 2020

la cola del supermercado


Entraron con prisa, sin mirar a los lados, sin mirarse ellos mismos. El objetivo era claro: tardar poco. El coche en la puerta aparcado en lo alto de la acera. Navegaron por todos los pasillos del supermercado tomando lo que necesitaban de las estanterías. Lo justo, unos helados, una bandeja de pinchitos y una cuña de queso. La mente trabajando, el presupuesto justo, los números que no salen, y el coche aparcado en la puerta, subido a la acera.

Los compromisos son cosa complicada de tratar. En la sociedad que existimos un ¡no! suena a desaire, y peor que esto, a invitación a que toda la conversación del evento gire en tu entorno y en todas las cosas que te han ocurrido. Entre cerveza, tinto de verano y combinados caseros fluye una corriente de inspiración filosófica que actúa de juez y verdugo. Aquí las verdades son más verdades, las mentiras son más mentiras y lo que no sabemos o no conocemos invita a que el corrillo de invitados recree su historia y ponga cara, hora y hechos. Un asentimiento general aprobará la nueva historia que será almacenada, macerada y divulgada a toda serie de no participantes.

Con el fin de evitar las lenguas y tras varios de días de guerra interna decidieron acudir a la barbacoa de la hermana de Paco. La no apetencia no era excusa, como cualquier otro compromiso que había que cumplir esto se presentaba aterrador en el calendario. Ana temía la llegada del día a la vez que preparaba sus mejores armas para el evento. La causa de este año, porque sin causa no hay excusa, la presentación a la familia de la novia del sobrino de Paco. El programa, un recorrido desde la vida del niño hasta que ahora se ha hecho hombre, exaltando sus logros personales, laborales y sentimentales. Compañero de trabajo del hijo de Ana y Paco, había promocionado en la empresa con rapidez. Ambos primos comenzaron como mozos de almacén, pero el primo ya había elevado su posición, por méritos, a encargado de departamento. Con todo esto había empezado a salir con una de las administrativas de la empresa. Mientras tanto su hijo, en su puesto original. El menú estaba servido, la conversación, las conclusiones, las preguntas, los “ayuda a tu primo”. Cada plato en su momento, para saborearlos todos en su esplendor.

Llegan a la caja con su compra y se suman a la cola. Es mediodía y toda la ciudad ha decidido abastecerse de víveres. Se miran pero no se hablan. Él, con un pantalón corto color ladrillo y una camiseta con unos años, ojos azules, pelo rubio, canas, calvicie incipiente, piernas delgadas, barriga de cerveza, vino, gin o todos a la vez. Cara roja que resalta el brillo de sus ojos. Esperando. Ella, con la vestimenta más acorde que ha encontrado pantalones pegados de rayas, la cintura por encima del ombligo, delgada pero marcando barriga por la estrechez del invento. Camisa blanca, sandalias de cuña, uñas pintadas, sombra de ojos azul a brocha a juego con el esposo. Un lunar color carne en su delgada mejilla, que apunta y dispara a todo el que la mira. Un atuendo dedicado a subir la apuesta por encima de los trajes de baño que luego encontrará, con barrigas blancas y pechos caídos.

Llevamos suficiente, le dice a él. Más de esto no nos vamos a comer. Él no responde, asiente con su silencio. Cambio de planes, tráete algo más. Se miran con cara de situación. Paco abandona la cola y se interna en los pasillos del supermercado. La cola avanza lenta, las cajeras pasan la compra a toda velocidad, sin cuidado, apilando víveres sobre productos de limpieza, helados sobre sacos de patatas. Ella mira atrás para ver cuando viene. No lo ve. Un paso adelante, va poniendo su compra en la cinta. Aparece con un paquete de seis litronas marca blanca y lo coloca directamente en la cinta. Ella lo mira. Haber traído algo más de carne. Es lo mismo responde, Paco. Está caliente replica ella. Da igual, responde de nuevo.

Sin más conversación miran hacia delante de la cola, ya casi les toca. Y el coche todavía en lo alto de la acera. Estará caliente piensa él. Ella gira y enfila el final de la cola. Cargan como pueden con lo comprado y se dirigen a la puerta del establecimiento. La mirada perdida y la mente de ella pensando lo mismo, pasar el rato con la mínima pérdida. Acabar pronto, y volver a casa. Encender el aire acondicionado a toda potencia y colocarse cómoda en el sofá para recibir la ración diaria de cotilleos. Hasta ese momento aguantar. El mira adelante, intentando encontrar su coche aparcado en la acera. Un rato y nada más, luego al bar, a mis conocidos y mis copitas hasta volver a casa por la noche. Es sólo un rato.

¿calma? 20181221

Hoy muero un poquito
Lunes rotos, viernes fatales

Pasos desandados, silencios

m.a.c.c. ¿20190521?

El día que dispuso de cambiar su vida se dió cuenta que llevaba dos años muerto. Dos años y una vida
de mentira. Dos años de sitios descafeinados. Dos años de aguantar. Dos años sin saber. 

Tragó como pudo y levantó la cabeza. El miedo al vacío es el peor. El vacío no existe, no es y sabes
como temerle.

mañana en blanco

Aunque creía haberla oído, cuando se levantó algo le hizo pensar que ella ya se había marchado. La buscó, sin éxito. La llamó, en voz baja. Sentado en una silla en la cocina miraba por la ventana. Ella se había ido meses atrás, al amanecer, pero dejó olvidados sus sueños.

jueves, 26 de marzo de 2020

novida

El arco se tensó en una posición imposible. Crujió amenazando su entorno. Todos conocían aquel momento. Sin alterarse aguantaban la respiración, esperando la próxima señal. Sin vida, entre esperas. Sin vida en los descansos.

alejados

Aquel momento entro atropellando todo el orden en la casa. Tenían al teléfono que no podían soltar. El silencio al otro lado indujo las palabras que esperaban. Cuatro paredes en blanco y tres personas. Alejados de su destino.

la misión

Se asomó a la ventana como todas las tardes. El sol ya se había ido aunque buscaba con ilusión algún resto en edificios cercanos. Sin inmutarse presenció un golpe rápido de lluvia. Las gotas dejaron el eco en el ambiente y todavía sonaban cuando se alejó de la ventana. Misión cumplida

pensando

Las montañas no se alejan de mi horizonte. Nubes lentas y gotas de lluvia se suman al paisaje. Fuera nada, horas que pasan. Impaciencia por el infinito.

saludo. siempre

Las diferencias eran grandes. Distintos planes a mismas ideas. Todo quedó en el agradable saludo de siempre. La infinita cordialidad llenó el recuerdo.

martes, 10 de marzo de 2020

el número

El número quedó grabado en la piedra. Aquel primer día fue raro. Verdad y mentira a la vez. Fin y comienzo. La piedra todavía guarda el número.

viernes, 6 de marzo de 2020

la diferencia

la diferencia es que ella no conocía otro camino. Todas las frases y ataques eran a causa de la rabia. Su vida no iba por donde ella quería. Una foto de un beso con los ojos abiertos, ajustando la cámara devolvía al mundo a la normalidad.

lunes, 2 de marzo de 2020

zona de confort

Contra todo pronóstico habló. Contra todo pronóstico expuso su idea, ya meditada y digerida. El alrededor lo juzgo de anormal, escaparse perdiéndose, apostando en una difícil carrera. La subjetividad dirigía los pasos. Aquella forma de envejecer en aquel sitio no sería su zona de confort.