lunes, 30 de agosto de 2021

Casi ayer

Nada. Nada. Nada. Esas eran todas las palabras. Las miradas no hablaban ya. El ambiente, estático y pesado narraba toda la historia. En su cabeza se repetía una y otra vez. Era imposible, aquello no debía haber sucedido. Si ayer le hubiesen preguntado le hubiese jurado que era imposible a quien sea. Esa era la confianza, ese era el respeto mínimo al que se veía destinado. Como un telón hecho jirones, la realidad fue dejando ver nuevos sucesos cada poco tiempo, como en una película va avanzando el guion. Aquello llegó de una forma asimilable, dolorosa pero medida. Los pedazos del telón caían de forma desordenada mostrando las nuevas sorpresas, los nuevos actores de aquella comedia. El espectador, actor secundario en la escena, miraba impasible. Al final de la función aquella vieja vida ya estaba destruida. no quedaba nada, no creía en nada, no decía nada. El silencio se llevó sus pensamientos a otra parte, todavía más dentro de sí. El camino del héroe siempre llega a un renacer, a una sensación de poderío por encima de todo lo conocido. Pero el héroe ya no estaba en escena. Solo quedaban víctimas, dolidas y condenadas a esa nada que el mundo vierte a sus anchas. Condenados a una nada que sería su todo. Condenados a tener que mirar con fuerza para sobrepasar esa primera capa de dolor que quedó marcada en su piel. Víctimas perpetuas de los actos, víctimas perpetuas de los acontecimientos. Una chica morena se acercó familiar, con mirada perdida. No quería mirar fijamente al espectador, que permanecía sentado en su butaca cuando el espectáculo había acabado. A su tímido saludo, éste respondió ¿Quién eres tú?

sábado, 28 de agosto de 2021

viernes verano

La botella de cerveza en el suelo sonríe al sol. Los coches, con manchas de lluvia se burlan de abrasados peatones. Recorrer el mínimo camino sin sombra. De aquí hasta allí, en el mínimo tiempo. Sentados tras una mesa, comensales devoran frías bebidas entre lentos ataques del tenedor al plato. La conversación imanimada es parte de los adornos de la plaza. Un obrero, moto en mano, apura su cerveza estacionado en la acera, antes de llegar a casa. El padre, por segunda vez solicita sus derechos en el timbre de un bloque de pisos. Dos días dura su premio. Una tercera pulsación recuerda que está aparcado en segunda fila. La nueva pareja comienza sus vacaciones sentada en el asiento del copiloto, móvil en mano, deseando que no haya una cuarta llamada. El chico bien vuelve a casa, camisa blanca sin arrugar, buscando las llaves en su bolsillo. Al lado de un contenedor, una pistola de juguete, negra con un estrella. Invita a todo paseante a tomarla y cumplir sus deseos. La chica rubia, que nunca hablaba, sube la calle con la compra en una mano y un hijo en la otra. El silencio es el mejor complemento de belleza para esa cara dulce que permanece tras los años, tras las formas raras que adoptan los cuerpos, castigados por la existencia. Una enfermera pasa, paraguas abierto para protegerse de los rayos. Las gafas de sol ocupan la cara de una forma que la imaginación no puede solucionar. Una pareja de mediana edad descansan en un banco, a medio camino de casa, a medio camino del supermercado, pero sin decir nada más. Guardando su secreto quedan atrás. El calor del suelo traspasa la zapatos e impregna los pies, en un momento en venta como principio de algo, pero que resulta un final de todo.

viernes, 27 de agosto de 2021

pulseras

 El tintineo de las pulseras me anunciaba que venía por el pasillo. Tumbado en la cama, con la luz apagada y la puerta entreabierta, veía pasar su silueta acompañada de la sinfonía que me despertó de mis sueños. Pasó de largo y me quedé escuchando. Silencios repetidos, sonidos conocidos antes de otro movimiento de rítmico compás. Pasó de largo y continué con mi pasiva espera. Una extraña sensación recorría mi cuerpo tumbado y los tintineos se iban espaciando. Imaginaciones de un futuro tapan un presente inactivo. La música de las pulseras va alargando sus pausas. Mis ojos caen mirando una ventana, contando los puntitos por donde entra la luz en la persiana. Cuando el momento llegue ya será tarde.

jueves, 12 de agosto de 2021

...

 Marchan negras aves en círculos sobre nuestras cabezas. Vuelven negras aves a rodearnos de sus sonidos eternos. Avanza la vida con pasos largos, difíciles de seguir. Marcha la vida, sin mirar atrás, sin decir nada. Marchan los pájaros en su eterna faena, dibujando nuevas nubes, trayendo nuevas lluvias. Queda en tierra el vacío de siempre, el silencio incorregible y las miradas bajas. Llueve ahora donde todo fue fuego, llueve ahora sobre las huellas de nuestros pasos y el recuerdo se eleva auténtico y certero. Queda en tierra la plenitud de nuestros actos, el bien de nuestras sonrisas y el carácter irrepetible. Todo se vacía para un nuevo espectáculo. Asistentes, vemos pasar todo cambio de decorado en un trabajo práctico, repetido cada noche de forma hierática. Queda en tierra tu presencia, apreciada y valiosa. Queda en tierra mientras el decorado cambia. Levantamos nuestras manos a un nuevo destino de ansiado conocimiento. Levantamos nuestras manos al fuego y la lluvia de siempre. Los pasos quedaron contados en tierra, pero nuestra mente no cuenta y repite las mismas imágenes de recuerdo.

miércoles, 4 de agosto de 2021

olvidar

 Sobre los tejados muere el sol

y el día se termina

yo no puedo olvidar

paseando por mi vida

La existencia que quedó

debajo del sol que se marchita

es cárcel, lóbrega condena

vestida de luces, chica rica

Pude esperar un año, llegué a dos

para diluir la gran caída

los mismos rayos me miran

me observan desde la cima

Yo no puedo olvidar

paseando por mi vida

Todas las cartas marcadas

las caras de extraños conocidas

Mirada baja, paso adelante

Dientes prietos de ira

Cuando la luz se marcha

fin de la estimada jornada 

quedan sombras y duda

querido silencio de la nada

yo no puedo olvidar

paseando por mi vida

Puede que dentro de diez

quizá dentro de veinte

la noche sea la misma

sin dolor, ocupada mente

Puede que sea distinta

de silencios que llenan

cabezas de ideas

aventuras, risa o pena

pero yo no puedo olvidar

paseando por mi vida