Nada. Nada. Nada. Esas eran todas las palabras. Las miradas no hablaban ya. El ambiente, estático y pesado narraba toda la historia. En su cabeza se repetía una y otra vez. Era imposible, aquello no debía haber sucedido. Si ayer le hubiesen preguntado le hubiese jurado que era imposible a quien sea. Esa era la confianza, ese era el respeto mínimo al que se veía destinado. Como un telón hecho jirones, la realidad fue dejando ver nuevos sucesos cada poco tiempo, como en una película va avanzando el guion. Aquello llegó de una forma asimilable, dolorosa pero medida. Los pedazos del telón caían de forma desordenada mostrando las nuevas sorpresas, los nuevos actores de aquella comedia. El espectador, actor secundario en la escena, miraba impasible. Al final de la función aquella vieja vida ya estaba destruida. no quedaba nada, no creía en nada, no decía nada. El silencio se llevó sus pensamientos a otra parte, todavía más dentro de sí. El camino del héroe siempre llega a un renacer, a una sensación de poderío por encima de todo lo conocido. Pero el héroe ya no estaba en escena. Solo quedaban víctimas, dolidas y condenadas a esa nada que el mundo vierte a sus anchas. Condenados a una nada que sería su todo. Condenados a tener que mirar con fuerza para sobrepasar esa primera capa de dolor que quedó marcada en su piel. Víctimas perpetuas de los actos, víctimas perpetuas de los acontecimientos. Una chica morena se acercó familiar, con mirada perdida. No quería mirar fijamente al espectador, que permanecía sentado en su butaca cuando el espectáculo había acabado. A su tímido saludo, éste respondió ¿Quién eres tú?
lunes, 30 de agosto de 2021
sábado, 28 de agosto de 2021
viernes verano
viernes, 27 de agosto de 2021
pulseras
El tintineo de las pulseras me anunciaba que venía por el pasillo. Tumbado en la cama, con la luz apagada y la puerta entreabierta, veía pasar su silueta acompañada de la sinfonía que me despertó de mis sueños. Pasó de largo y me quedé escuchando. Silencios repetidos, sonidos conocidos antes de otro movimiento de rítmico compás. Pasó de largo y continué con mi pasiva espera. Una extraña sensación recorría mi cuerpo tumbado y los tintineos se iban espaciando. Imaginaciones de un futuro tapan un presente inactivo. La música de las pulseras va alargando sus pausas. Mis ojos caen mirando una ventana, contando los puntitos por donde entra la luz en la persiana. Cuando el momento llegue ya será tarde.
jueves, 12 de agosto de 2021
...
Marchan negras aves en círculos sobre nuestras cabezas. Vuelven negras aves a rodearnos de sus sonidos eternos. Avanza la vida con pasos largos, difíciles de seguir. Marcha la vida, sin mirar atrás, sin decir nada. Marchan los pájaros en su eterna faena, dibujando nuevas nubes, trayendo nuevas lluvias. Queda en tierra el vacío de siempre, el silencio incorregible y las miradas bajas. Llueve ahora donde todo fue fuego, llueve ahora sobre las huellas de nuestros pasos y el recuerdo se eleva auténtico y certero. Queda en tierra la plenitud de nuestros actos, el bien de nuestras sonrisas y el carácter irrepetible. Todo se vacía para un nuevo espectáculo. Asistentes, vemos pasar todo cambio de decorado en un trabajo práctico, repetido cada noche de forma hierática. Queda en tierra tu presencia, apreciada y valiosa. Queda en tierra mientras el decorado cambia. Levantamos nuestras manos a un nuevo destino de ansiado conocimiento. Levantamos nuestras manos al fuego y la lluvia de siempre. Los pasos quedaron contados en tierra, pero nuestra mente no cuenta y repite las mismas imágenes de recuerdo.
miércoles, 4 de agosto de 2021
olvidar
Sobre los tejados muere el sol
y el día se termina
yo no puedo olvidar
paseando por mi vida
La existencia que quedó
debajo del sol que se marchita
es cárcel, lóbrega condena
vestida de luces, chica rica
Pude esperar un año, llegué a dos
para diluir la gran caída
los mismos rayos me miran
me observan desde la cima
Yo no puedo olvidar
paseando por mi vida
Todas las cartas marcadas
las caras de extraños conocidas
Mirada baja, paso adelante
Dientes prietos de ira
Cuando la luz se marcha
fin de la estimada jornada
quedan sombras y duda
querido silencio de la nada
yo no puedo olvidar
paseando por mi vida
Puede que dentro de diez
quizá dentro de veinte
la noche sea la misma
sin dolor, ocupada mente
Puede que sea distinta
de silencios que llenan
cabezas de ideas
aventuras, risa o pena
pero yo no puedo olvidar
paseando por mi vida