miércoles, 29 de julio de 2020
línea
Peligrosamente curvada. Demasiado temprano además. Prisas rutinarias que provocan el vuelo. La imaginación acompaña, siempre inquieta. Ella entra por la puerta con velocidad. La cara, más coloreada que de costumbre. Fin. Esperando la siguiente coincidencia.
lunes, 27 de julio de 2020
soñando
Las aventuras de aquel sueño eran peligrosas. En riesgo todo lo viviente. Sin escape. Sin opción para liberarse. Volvía a aparecer el mismo escenario con la sensación de que aquello era producto de propia imaginación, o producto de sus actos. Sueño o juicio. Esperaba la señal con impaciencia. Un sentimiento de culpabilidad predestinaba el final.
semáforo
Subía la calle mirando la hora. La hora de entrada al trabajo era imperdonable. Su largo pelo rubio, recogido en una cola acompañaba sus movimientos. El bolso, colgado del hombro, hacía las veces de ancla. Lunes de nuevo para todo el mundo, vuelta a las prisas. Sobrepasó un coche esperando en el semáforo. Sus vecinos la vieron, sentados, esperando el disco verde. Sus pensamientos avanzaron en la misma dirección. Diferentes futuros para una vida similar. Su vecina, sorteando coches y personas con su vaquero apretado, ocupada en un trabajo, para pagar el alojamiento de dos adultos y dos niños. Mientras tanto su hijo en casa. Eternamente soltero, eternamente su hijo. Aparentemente un vida en repetición desde hacía veinte años. Ya no había preguntas para ese futuro asimilado de soltería con padres y paseos con perro. El semáforo se puso verde y todos continuaron su enésimo lunes.
viernes, 24 de julio de 2020
sirena
Pasó a toda velocidad por la calle, despertando a todo ser viviente. Así comenzaba la mañana, con un aviso de cuidado mientras el sol iba conquistando terreno a la noche. Muchos despertaron, pero acostumbrados a las sucesivas repeticiones ignoraron la advertencia. Una mujer que regaba las macetas en un balcón del tercer piso, se quedó mirando, regadera en mano. Cuando desapareció por la curva al final de la calle, convencida de que no averiguaría nada siguió con su labor. Por debajo del balcón caminaba un señor mayor, volviendo de su paseo matutino. Esquivaba los charcos debajo de cada balcón para evitar resbalar o que las gotas de agua que caían mojasen su cabeza. De frente, avanzaba hacia él aquella chica alta y delgada con aquel pelo rubio artificial. Vestida en un traje que no revelaba ninguna forma, se desplazaba con pasos ligeros, bolso en mano para acudir a su trabajo. Miró la hora y cruzó de acera mirando antes hacia los lados. Ella se había encontrado de frente con aquel ambulancia empeñado en señalar la mañana de los habitantes de la ciudad. Siempre que veía un ambulancia con la sirena enfurecida pensaba en sus padres y hermanos. Volvía a aquella familia feliz que ahora andaba diseminada por la provincia. Tuvo que esforzarse en borrar aquel recuerdo. Entró por la puerta de la oficina saludando a todo el mundo con la mano y buscó su silla para esconderse el resto del día.
callado
En silencio esto aguantará toda la vida. No se moverá ni dejará descanso al sufriente. Una situación que alarga el dolor de cabeza con los años. Perder como solución. La solución es perder.
anclado
Aquella gigante roca no pudieron moverla. Después de innumerables intentos seguía allí, anclada en el camino molestando el paso y ocultando su volumen dentro de la tierra. Al final decidieron hacerla pedazos. Nadie tendrá el trofeo de la roca. Simplemente ya no existe. Solo queda la parte hundida en la tierra, que taparon para dar forma a su camino. Sigue allí, lo sé. Y es tan roca como siempre.
Repetir
Ante la duda, ante el conocimiento, ante la certeza. Delante de todos los hechos y las palabras seguía la sensación de caminar sobre el alambre. Bienvenido el caer que traiga la paz a mi alma. Bienvenido el suelo que me abraza y me dice al oído que nunca debí abandonarlo. Esto es para los que saben jugar, pero yo no sé divertirme.
culpable
Ante todo eso, culpable. Por estar en silencio, por hacer algo. Sigue doliendo dentro y no hay paz. Los sueños se sobresaltan y todo deriva en el mismo destino. Culpable, seguro.
sábado, 18 de julio de 2020
ring
Su nombre apareció en pantalla pero no supe que decir. Ignorándolo no llegare a ningún sitio. Luego desapareció y nadie era capaz de encontrarlo. A los dos días revivió, como dictaba el buen consejo. Volvemos a lo mismo, el tapiz de silencio que trabajamos cada día.
sueño
Despierto con una sensación extraña pero agradable. Comienzo a recordar y veo que estabas en mi sueño. Yo te perseguía y te encontraba y estábamos dispuestos a todo en aquel decorado irreconocible. Lo tengo en sueño, vivido en sueño, sentido en sueño. Cualquier momento real no llegará a este nivel.
Merchi
Mercedes venía dos veces en semana a limpiar. Merchi le decían todos, acompañándolo de un buenos días rápido. Merchi tenia más de veinte años pero la cara de niña eternamente sonriente. Siempre tenía buenas palabras que firmaba con su sonrisa. Merchi se iba a casar con su novio de siempre y hablaba con las vecinas de su nueva casa cuando llegaba a su planta para limpiar. La sonrisa de Merchi será eterna. Me la imagino con sesenta años de la misma forma que ahora. Merchi usa mallas grises de punto. Sus carnes exactas fabrican un círculo perfecto en sus nalgas cuando se agacha. Cuesta trabajo despegarse de ese espectáculo de perfección y tersura. Si te descubre mirando sonríe como siempre. Merchi es un ángel, algo superior a todos nosotros. Salgo de casa con dos compañeros de instituto. Merchi está allí en el portal ocupada mientras su culo elabora formas increíbles para la mente adolescente. Mis compañeros se quedan mirando, quietos, abandonando la marcha. Los corrijo, saludamos y salimos con la eterna sonrisa de Merchi como salvoconducto. Merchi es para mí. Su cuerpo de volúmenes calculados y su pelo moreno recogido en una cola que deja tirantes los cabellos de la nuca. Merchi es natural y yo la observo como un coleccionista a sus mariposas. Seguimos andando pero mi cabeza lleva ya mucho tiempo contaminada con su eterna belleza.
lunes, 13 de julio de 2020
momento
No llegaba el día de decirlo, pero debía hacerlo. El miedo le proporcionaba escusas. El otro miedo que rondaba su cabeza. Eterna repetición de dolores, lo mandaba actuar. No llegaba el día para poder decirlo. Hablá! se obligaba. Y miraba hacia otro lado.
escenario
Temía aquellas canciones de sus antecesores en la banda. Cada noche las cantaba como podía. Se encontraba seguro en sus propias aportaciones que hacía brillar de forma magistral. Aquello no duraría mucho, el sueño terminaría y llegaría la calma.
miércoles, 8 de julio de 2020
cuestión
Es asunto de lujuria, es tema de confianza, es cuestión de no dejar que lo que hemos construido se convierta en polvo.
<Martin L. Gore>
m
M infinita. Te enamorarás de otra persona esta noche. M infinita, cuando todas las direcciones son erróneas. M infinita.
no hacía falta
No hacía falta pasar ese calor. No hacía falta ese día leyendo el periódico lleno de arena. No hacía falta repasar la sinopsis del libro de regalo esperando leerlo. Aquel futuro a la vista... no hacía falta, ninguna falta.
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