jueves, 31 de diciembre de 2020

sueño

Si lo hiciese de nuevo, lo haría peor

seguir un camino sin direcciones

cambiar una vida por otra

sin atender a razones

Niño joven no mires atrás 

porque no queda nada

solo seguir adelante

borrando tus pisadas

Niños durmientes, seguid en el sueño

la oscuridad no tiene un dueño

mañana será un día largo y claro

llamadlo primer día de vida

llamadlo sin nombre sin miedo

llamadlo guerra, luecha y muerte

llamadlo final de nada

llamadlo y esperad a la suerte

Palabras que no se repitan

oscuridad que nos espera

no queda remedio nuevo

nuevo remedio no queda

seguid andando en compañia

de silencios en armonía

Niños durmientes, seguid en el sueño

la oscuridad no tiene un dueño

Protegidos por un calor

llamadlo miedo, llamadlo amor

El tiempo nos golpea espalda y pecho

Sin paredes, solo con el techo

Niños durmientes, seguid en el sueño

la oscuridad ya tiene dueño

Desposados os mando al tiempo

que os pisará en cada paso,

Niños durmientes, despertad del sueño


martes, 15 de diciembre de 2020

romance de malotoño

Esta es la historia yo la se
Hace mucho tiempo al parecer
De dos amigas
Dos amigas, vuesa merced
Muy parecidas
Iban juntas a comprar
También juntas a cantar
Siempre unidas
La mayor cansada de casada iba
De su familia y de su vida
Muy madre era para fuera
Sí era necesario atrevida
luchaba contra su nuera
Guardaba en si una confesión
Que no podía revelar 
A su compañero por ser traición
De día desmadejaba su tejado
Hasta el alero desnudado
Su hombre nada no sabía 
Ni la notaba preocupada
Ocupado en su vida solo vivía
Ella al salir hablaba
Con odio a quien dejaba
En su casa solo
Para este compañero
Aquello era llevadero
No conocía problema
Las amigas departían
La mañana y cada día
De la existencia de otra vida
La mayor indujo a la más joven
A vivir a su manera
Buscar compañía innecesaria
Para vivir como novia casadera
Y volver a casa en guerra
Moviendo los cimientos de la tierra
El calor no presagiaba
el despecho de la segunda amada
que valiente pero asustada
aviso de la contienda
abrió el telón de la mentira
para el amante primero desconocida,
Este, orgulloso de su rosa
dudó en creer esa vida amorosa
de su posición confiada
por creerla alejada
Tiempos pasaron y tiempos vinieron
En un otoño de fuego
Donde no quedo rescoldo
de un derrumbe desastroso
Aquellos tiempos eran otros
y no se levantó cuchillo
quedó la pena en destierro
vagando por la ancha vega
y dicen que todavía recuerda
sus largos años felices
Renunció a la vida en vida
solo en la nada se mida 
cual era su desencanto
incurable, pero sin llanto.
Condenados a vagar en silencio
Siguieron por este mundo
Perdidos en su rumbo
Y no se sabrá de ellos 
por que no son nadie
en la tierra no hubo fosas
para guardar ambas rosas
que siguieron su camino
en silencio ya perdido



El presente (it is murder)

 Leonardo lo tenía claro. A los cincuenta y algo salió al escenario acompañado de coristas a cantarle al fin del mundo. Que tardaría en llegar, pero que llegaría. Él lo sabía y lo anunciaba a su forma, con forzados movimientos de cadera sometidos a los ritmos del Casiotone. Podríamos repetir la carta con toda la receta, pero lo mejor es sumergirse en esa realidad enlatada que hay tras las rejas de la ventana, más allá del aire acondicionado de segunda marca. Allí debajo de la farola, se lucha por pulgares levantados a la mejor fotografía. El premio a esos momentos que no existen que todo el mundo replica. Es nuestra vida, bicho raro, enemigo de la realidad. Los modelos imposibles, shorts con bolsillos asomando, empeñados en esconder esos muslos empecinados en mostrar el mayor número de rayas posible al flexionar. Unos chicos salen de la puerta de un edificio. Son siete, compartiendo camiseta, pelo con raya en el lateral y, posiblemente, todo lo que haya debajo. El silencio asegura el éxito, callar y repetir, reir sin preguntar. Vida sin dudas marcada a hierro en la historia de la evolución. El raro pierde y el muñeco continúa su actuación. Jóvenes aún para coche, pero sobradamente preparados. Estas son las hojas del árbol, lleno de ramas obsesionadas con pantallas azules y noticias en tiempo real. Leonardo lo sabia, todo se perdía. Quizá lo sabía en el sesenta y siete pero no quiso decirlo. Veinticinco años para estar seguro, otros veintitantos para grabarlo en roca.

viernes, 11 de diciembre de 2020

I don't believe you. You are a liar

¡Tocad a toda caña!

Los ojos cerrados, cegados por la luz de los focos. Todo rojo, todo naranja, todo amarillo. Versos esputados sin piedad, cuerdas rasgueadas hasta el dolor. La armónica sobresale sobre toda la banda, que giran en círculos sobre sí mismos. Vuelve la voz, arrastrando vocales, sílabas interminables. La canción se resiste a terminar, versos repetidos hasta el éxtasis. Catarsis de un sonido que tapa oídos. Luz de fondo y aplausos que apagan la noche.

742

Sin fuerza se levantó de la silla. Quieta en el aire se tambaleaba de un rato a otro. Miraba a su alrededor sin entender que pasaba. La costumbre de que todo saliese bien. De no reparar en problemas. Sintió dolor de cosas sin solución. Ninguna vía de escape. Ningún momento, ningún recuerdo, ninguna esperanza que apartara su alma del dolor. Frio dentro. Pasaron los días y aquel frio le enseño su camino. Cuando el dolor es perenne ya no había nada que perder. Le pidieron actuar, y actuó.

guión

 El guión del puente repetía sus notas que rememoraban otros tiempos. Aquella música se hizo para mirar atrás. Tiempos que perdimos, alentados por pasar el momento. Dejar de esperar para volver a mirar atrás. El guión del puente sigue en el mismo sitio. Siempre vivió antes de los años.

día

 Nubes insolentes se posan sobre las cabezas de la gente que nada por la calle. Salida el tiempo justo. Querer acortar la causa, aun sabiendo que será eterna. Las nubes siguen ahí, mofándose de nuestra simple existencia. Corrillos de personas hablan alternando grises miradas al suelo y al cielo. Las primeras gotas caen, los corrillos se dispersan. Indigna despedida aquel día, la calle sola.

jueves, 26 de noviembre de 2020

si todo...

Si todo esto hubiese ocurrido de otra forma, hubiese terminado de otra forma. Ese bendito desconocimiento que nos arrastra al camino seguro.

jueves, 29 de octubre de 2020

hambre

 Paseaban por la calle una mañana de otoño. Nada invitaba a nada. Ni el aire, ni las nubes intermitentes que se unían para provocar un frio inesperado. Entraron en el restaurante siguiendo la inercia que invitaba a resguardarse del cambiante clima. Comieron de forma abundante, hablando alegremente. Acabaron con una copa. La invitación resultó inesperada, pero era signo de celebración de tan alegre compañía. El invitado, saciado hasta la plenitud, callaba en el paseo. Su respuesta a una consulta sobre la comida, calló entonces al anfitrión. 

- Yo no tenía hambre.

solución

 La misma solución. Dentro de sus cabeza mantenían la misma solución de perderse ante los problemas, ante una vida que había avanzado demasiado rápido. Nunca fue la solución. Quedó dentro de esas cabezas para siempre.

miércoles, 28 de octubre de 2020

repetición

 De alguna forma la situación era la más cómoda para todos. Él tenía diez años más que ella, experiencia en la vida y ganas de sosiego. Ella, tenía la pena de casa. La pena de los padres favorecía la unión. Lo de siempre y como siempre. Tú te irás y nosotros nos quedaremos sentados en esta silla de anea en nuestra mesa de siempre. La abuela seguirá callada en su mecedora, mirando por la ventana, esperando que aquella puerta se abra y ver los rasgos que se niega a olvidar. Tú te irás y nosotros seguiremos con el negro atuendo tapándonos del resto del mundo. Estos ropajes sufren el silencio y compasión de vecinos y demás caminantes. Tú te irás y formarás una familia planeada, pensada. Ejecutada en vida, cubrirás nuestro vacío, porque nosotros ya no estamos aquí.

sonido final, el

 Agudas notas de piano que se repetían en el crepitar del vinilo. Un sonido de chimenea que se está apagando y prende las ramas más alejadas en un intento de sobrevivir a la fría noche. El fuego también debe tener su instinto de supervivencia, de seguir aunque todo el alrededor lo ignore. Yo también estuve en ese bosque, caminando inseguro, corriendo de noche. Intenté buscarte siguiendo tus ojos pero el sentimiento interno del fracaso me impidió verte. Desde entonces vuelvo de nuevo y escucho tu voz, llamando mi nombre en la oscuridad. Y vuelvo de nuevo con mis ojos cerrados en la noche, entre los árboles. Y mis ojos no encuentran nada. Es demasiado tarde y mis ojos ya no quieren ver, pero vuelvo de nuevo, de nuevo, de nuevo.

martes, 27 de octubre de 2020

una vuelta

 Me voy acercando al banco donde descansa el señor mayor. Se despereza al sol, con la gorra bien ajustada, intentando capturar todo el calor que le sea posible. En las manos, una vieja radio suena a todo volumen. Da vueltas al dial buscando alguna emisora. Tiene que ser la única persona con tanta suerte que, en cada movimiento, encuentra una emisora con música, en lugar de darse de cara con informativos, misas, fútbol u otros ruidos parecidos. Cuando estoy casi al lado aparece una mujer andando cerca. Es pequeña, rellenita y con gafas de pasta. El pelo recogido en una cola que da saltos en cada paso que ella da. Sigo calle abajo detrás suya, dejando que se aleje. Es imposible saber su edad y decir 25 o 45 puede ser origen de muchos problemas. Al pasar delante de una puerta salen dos trabajadores, caja de herramientas en mano. Uno, delgado y alto, se queda rezagado hablando con alguien en la vivienda. El otro, bastante mas ancho, se acerca a la furgoneta y mete prisa al compañero. Tiene hambre. Desde siempre ese recuerdo de como los flacos aguantan sin comer y los gordos no dan licencia a la espera del hambre. Salen al fin en la furgoneta y yo cruzo la calle. Una moto para en el paso de peatones esperando mi paso. Delante, un niñato apretando el gas mientras espera que acabe de cruzar. Detrás, quince años de belleza, pelo largo y rubio y carnes prietas agarrada al alfeñique que conduce. La imagino de pequeña y como las caras de niña tornan en enviadas del caos años más tarde. Subo la calle de vuelta y a la altura del semáforo para un coche. Una mujer teléfono en una mano y cigarro en la otra espera su turno de paso en forma de disco color verde. Sigo subiendo y la veo venir teléfono en mano conduciendo calle arriba. Espero que pase. Ya no queda nadie. El viejo sigue, avaricioso, acaparando todo el sol de invierno que puede y trasteando el dial sin éxito. Cruzo mientras saco la pistola del bolsillo ya preparada. Mi cabeza eclipsa la suya y levanta la vista desde esa sombra particular que yo he preparado. Malos humos al mirar cambian a un terror infinito cuando me reconoce y detecta el arma en mi mano. Suelto dos disparos rápidos, sin ruido. El viejo se tumba voluntario sobre el banco que ocupaba. Ahora aprovecha los rayos de sol al máximo. Sigo andando y escucho a mi espalda que la radio cae y comienza a sonar. Por fin pudo sintonizar las noticias.

círculo

 Mientras andaba sin reconocer calles pensaba de forma automática en todo lo ocurrido. No era el remordimiento lo que le impedía liberarse de esa pesadez que se colgaba de sus hombros y hacía los pasos pesados. Cruzó calles medio iluminar, de esquina a esquina, como un ladrón. Las cuestas no cansaban al lado de sus pensamientos que lastraban cada escalón. Al fin llegó a la cima. A oscuras, contemplaba toda la ciudad, todas las calles en las que había protagonizado algún capítulo de su novela vital. Cuando empezó a bajar sabía que completaba su paseo en círculo. Llegaba a su destino donde todo se unía y no se podía expresar lo pensado. No había un camino, en su vida, solo atravesar arbustos, esquivar árboles y saltar arroyos valorando si todos los pasos andados no eran errados. Bajó aquella cuesta a oscuras y enfiló su aterrizaje. El fin del círculo estaba cien metros más adelante.

consejo

 La voz llegó al otro lado de la línea. Frases no esperadas caían como agua que rebosa de regar las macetas en el balcón. Ordenadamente ofensivas, sin respeto a los viandantes que miran hacia arriba tras sentir las gotas golpearlos con violencia. Aquellas frases desdijeron la opinión vertida días antes. Las situaciones que no dejarían vivir a terceros se convirtieron en compañeros de mesa mientras mi cubierto caía por el lado del mantel. Esta vez, sin orden, con dolor, y creando un eco enorme que paralizó al resto de comensales. Mi sitio ya no estaba en la mesa. El perdón de terceros a mis asesinos me alejaba del descanso eterno, de la victoria de la razón. Ahora yo era el enemigo. Convencido, marqué mis mejillas de color oscuro, símbolo de una guerra que durará hasta el final de los tiempos. El consejo al otro lado del teléfono, decidió el futuro de la historia.

lunes, 26 de octubre de 2020

sigo

 Mientras duermo no pienso. Sigo mi ruta sin separarme del camino. Mientras vivo, despierto a los ojos inexpertos, sigo el camino. Un destierro lejano se acerca desde el horizonte. Llama a boca llena mi nombre. Sé que llegaré. En algún momento pero llegaré, quiera o no quiera.

orden

 Las normas quedaron escritas, anotadas y repetidas. Solo queda la obediencia y la continuidad de la labor. Cuarenta se notan excesivas, 25 de una vida, siguiendo la misma historia. Todo está terminado, listo, esperando el próximo encargo. El baterista se centra en rozar los platillos de forma hipnótica. Las nubes avanzan rápido al fondo del decorado mientras todos permanecen inmóviles como recortes de papel.

señal

 La señal en mi cabeza se vuelve plácida y recuerda ensoñaciones de hace tiempos. Colores cálidos que arropan aquella señal que pesa dentro de mis pensamientos. La música genera el mínimo cambio de tono para alimentarla. Ella mientras se mece cómoda, de lado a lado a la velocidad justa pero sin parar. La señal, que viaja, duerme y vive. Me llama y voy, ya es la hora.

peligro

El peligro por el cambio. El peligro de lo desconocido. El cambio fácil en mi jardín. El miedo de traspasar aquella verja por el peligro. El peligro que une a todos los que apoyan el camino. El peligro que nos toca, roza nuestras manos y nos deja que sea la suerte quien decida. Todo esta pensado, hablado y elaborado. Solo queda andar, rodeado de peligro.

por segunda vez

 La primera vez, aquella meta lejana suponía la calma en el camino. Significaba aquello que enterraba pasados y cosas que no se querían repetir. Los meses de mensajes quedaron atrás y la calma llegó a un punto donde nada estaba definido. Por segunda vez atravesamos la misma línea de tiempo y todo permanece. Nada borrará nuestras cicatrices. Nada tornará el cielo en suelo, Nada nuevo, esta segunda vez.

ojos color miel

 No era el remordimiento lo que le impedía conciliar el sueño. Eran aquellos ojos color miel que seguían mirándole, horas después de la detonación. Los ojos seguían cada uno de sus movimientos y le hablaban de una vida juntos, existente detrás de aquellos jueguecitos de ladrona y policía. ¡Buen trabajo! le felicitó su jefe de departamento, filosofando las desgracias. Una muerta más, pero... quién vive realmente?. El insomnio le sostenía la cara por las mejillas y le susurraba al oído: aquel disparo ha sido contra ti mismo.

pompas

 Pasó por delante haciendo pompas con el chicle. Indiferente, pausadamente entretenida en esos propios pensamientos de terceros que no importan ni transcienden. No importa, nada importa, y el lunes pasará como otro día más en la tierra. Abrigados con las obligaciones impuestas, desnudos ante el resto de la jornada. Las pompas suenan y el sol entra por la ventana. Toca jugar.

jueves, 8 de octubre de 2020

hoy sí

Ayer no encontraba el sabor de las palabras. Veía los cuerpos caminar y sentía las historias, pero no tenían el sabor necesario para presentarlos como primer plato. Hoy mi mente es soluble en la realidad que me rodea y saboreo cada impulso de energía que motiva los movimientos en mi periferia. Hay sí, vuelven las palabras, desafiantes, olvidadas o innombrables. Hoy sí, peleo por crear mi propio arte en un estilo sumergido. Hoy sí, seguiré.

la torre

 Fue una idea perfecta. Con las cosas de las cosas y lo inesperado de las ideas. El tiempo pasa y el recuerdo de la torre suma valor cada día. Luego la torre se rompió, pero habrá otras torres y otras ideas. 

tengo

 Tras avanzar en la diferencia, intrépido aventurero, y mirar atrás para evitar la oscuridad frente a mí. Veo la luz de la que vengo, contra la negrura en la que me sumerjo. Mis pies mueven el agua y debajo el suelo tiembla. No debo seguir solo el camino, sino seguir mi doctrina. Hacer valer lo que tengo.

viernes, 2 de octubre de 2020

unión

 La conversación con la persona desconocida le llevó a distintos lugares. El mundo ya no era mundo y la necesidad de romper por donde sea se adueñaba de su mente. No cabía dentro de su cuerpo, no encontraba la forma de reaccionar, desorientado en su vida. Nuevo y recién llegado. El tiempo lo llevaría a conocer lo que había tras el telón, a ver que no era nada.

jueves, 1 de octubre de 2020

día 1

 Volvió a pasar por el mismo lugar y su mente recordó los largos paseos, las conversaciones sin final, las ausencias premeditadas. Su paso por la vida había cambiado. Aquel día fue un renacimiento pero tardó mucho tiempo en verlo. Ahora, adulto por vez segunda, su mirada transmitía su determinación.

viernes, 25 de septiembre de 2020

segunda

 La segunda repetición se hacía más insoportable. Las preguntas eran más claras y la inercia era cuestionada con menos tolerancia. No acababa de destapar el envase de vida nueva, de nuevas ideas y olvido necesario. Miraba el tapón con miedo, entreabriéndolo para cerrarlo rápidamente. Luego miraba al horizonte desafiante e inmóvil. Todo estaba igual, esperando sus movimientos. Volvió a dudar y se sentó en el escalón, con el futuro cerrado, a su lado.

martes, 22 de septiembre de 2020

sentiempre

 


Nunca imaginé que esto evolucionaría de esta forma. Una distancia que me sigue alimentando desde años. El recuerdo más dulce, que me arropa y me protege, que dice donde estoy y quien soy. Saboreo un encuentro unilateral con visión adulta y todavía, me quedo con el regusto del aire. El recuerdo de una natalicia conexión que resiste aires que embisten la realidad. Me quedo en lo que siempre me dijo tu mirada.

cumpleaños

 Desde aquel día todos los cumpleaños fueron especiales. La comodidad de las cuatro paredes y el techo dio paso a una eterna corriente de aire que jugaba en dirección e intensidad contra su persona. Su única función era distraerlo y que sintiera la falta de abrigo y el corto arraigo que había creado en su vida. El paso del corazón sedentario a la transhumancia sin final, sin meta, sin destino. Enfocó aquellos días cercanos en el recuerdo, en revisar fotos de los momentos descubriendo que nada había perdido, porque nunca nada había ganado. Felicidades, en la segunda mitad, felicidades.

jueves, 10 de septiembre de 2020

altitud

 Cuando todo lo pasajero sea eterno y la quietud domine nuestra mente. Cuando todo ansía de progreso se vacía y el ser se relaja mirando infinitos azules. No hay paz, sino en la altitud, contemplando finas y largas nubes, empeñadas en quedarse. El momento de bajar produce rabietas, quejas previas a sumergirse en la marea que nos guía. Bajó mirando como los naranjas dominaban la habitación única. Bajó pensando que se había bañado de pureza para poder aguantar un poco más. 

un camino

 Ya caminan la fotos y los nombres por el mundo elevado. Desdoblados opinan, analizan, sin llorar. La pena máxima se acoge al derecho a no testificar mientras el mundo paralelo realiza su labor. Ya no más, sin existencia. Imposible vivir una muerte en palabras vanas y frases hechas. El destino escrito estaba, el corrillo lanza su pena y mira su próximo destino. La incertidumbre cierra su boca. Mirando a otro lado, mirando a otro camino.

cuadros

 Detrás del pantalón a cuadros todo era lo mismo. Esperas mirando un teléfono. La mente en otro sitio. Esperando incómoda. Mirada, juzgada, asustada. La zona de confort no era aquella plaza ni aquel banco de piedra. Esperando que esto termine. Los cuadros del pantalón jugaban a crear figuras. No era su mente, sino el sol de septiembre jugando con sus muslos. Dos minutos más y me voy. Miró al frente esperando no esperar más.

seguía

 La vida era tan asquerosa que seguía. Seguía su paso tras el dolor. Seguía como un gusano de barro por una calle estrecha. Rozaba las paredes dejando su rastro. Lentamente avanzaba, sin hacer caso a súplicas ni dolores ajenos. Arrastraba todo lo que había a su paso sin importar su valor. Destrozaba el paisaje que cuidadosamente a lo largo del tiempo fue adornado de recuerdos. Aquellos colores rosa y blanco perdieron su inocuidad y ahora dolían. Emanaban dolor desde lejos, un dolor que se olía, un dolor que brotaba y deformaba la visión de las cosas. Las palabras quedaron mudas, los oídos ciegos. El mundo se miraba hacía dentro. Aquel final duraría mucho tiempo. 

jueves, 3 de septiembre de 2020

novedad

 Tedio amenazante lanzan a otro patio. Nuevo, para lo nuevo. Uso, para lo exacto. Mejor ejemplo de deseo. Justo lo esperado. Lo demás no funcionaba. Ilusiones, esperando despedir y seguir. Más ilusiones, menor valor de lo poseido.

martes, 1 de septiembre de 2020

el mejor

 Aquel sería su mejor trabajo. Después de treinta años paseando escenarios sembrados de eternas caras jóvenes. El público rotaba a su alrededor escapando a su atmósfera. Su capacidad de atracción era limitada. Odiaba la palabra reinventarse. Una punzada en el pecho, la obligación de intentar hacerlo mejor y repetir un trabajo conocido. Repetir ante nuevos espectadores. Su fórmula, agotada desde los primeros años, la falta de confianza en su labor y pavor ante el eterno juicio. Miró sus manos, blancas, manchadas por el maquillaje. Se limpió en sus botas y continuó su camino hacia el mañana eterno.

lunes, 31 de agosto de 2020

bien

Porque no existe lo que está bien o está mal. Porque solo existen las cosas. Y pasan y el juicio externo se repite. Pero son como son, y se repetirán. Corregir cada día para volver a un punto de partida. Todo es, y está bien. De largos periodos se encuentran largas historias y largas causas, elongadas cual brisa que se resiste a marchar, rozando todo el cuerpo antes de notar su ausencia. Solo eso, solo ese momento donde lo demás ya no existe.

miradas

 Un paso detrás de otro en esa calle que no termina. Los ojos son la única conversación, las miradas, frases silenciosas. Una nueva belleza resalta en este tiempo estricto. Las chicas con sus vestidos de verano, realzando formas a base de telas de colores. Otros inventos sacan a relucir la venganza del tiempo sobre las portadoras. Pronto las formas se perderán, cielos negros, nubes de adorno, deformes capas de protección, miradas hacia abajo.

viernes, 28 de agosto de 2020

cartas

 Viaje de amor de tiempos cercanos. Palabras que flotan, de una sola lectura. Ilusiones imposibles que deben digerirse en palabras. Repeticiones, jubilar lo viejo y comprar lo mismo. Palabras que se quedan. Cartas modernas que llegan y se van. Cartas habladas al aire, música de fondo. Compañía de largos días. 

conocidos

 No lo sabes, pero ahí están. Saben toda tu vida mientras te los cruzas calle arriba. Recuerdan fechas y cosas miran hacia otro lado. Ahí están, pululando en tu entorno. Algunos cierran el capítulo que os une. Otros se regodean y murmuran en tu presencia. Ahí están, para siempre, revolcados en tu vida, parásitos de tus sentimientos. No son nada, pero están, para tu recuerdo, para siempre.

salmón

Cuando la vi, mi mente estalló. Un descubrimiento nuevo. Un análisis por realizar. Una visión para perderse. La repetitiva espiral de saborear los recuerdos. El color salmón mimetizaba con la piel de una forma insultante, generando un halo en la cercanía. Mi gusto por la perfecta imperfección resucitó. La balanza equilibrada, mitad placer, mitad precioso salmón. Pasé de largo sabiendo que aquello me dolería.

jueves, 27 de agosto de 2020

st

Bajaban por la colina 

lejano silencio, aire en suspensión

vecinos alertados corrían

buscando salvación

Inconscientes otros

esperaban sentido común

Ciegos por la rabia

de mil hermanos heridos

contra los suyos fue la venganza

Las calles vacías y ruidosas

miles de pasos apresurados

valientes en mayoria

mirando a cada lado

Ella se quedo en la puerta

Pueblo de paz no merece guerra

porque la guerra no arregla nada

porque la guerra no construye

Una mirada hacia atrás 

y medio pueblo huye

con harapos y descalzos

corren de cobardes con uniforme

Ella se quedo en la puerta,

parada, esperando cordura

de necios cegados de una falsa valentía

inmortales bajo su armadura

La atraparon sin resistencia

el primer golpe en la cara

volvio la mirada de indiferencia

ante no hombres armados

Sufrió hasta su fin

en manos de desalmados

cegados por inútiles lejanos

rodeados de barrocos adornos

Sufrió su pena con muchos

que cayeron a su lado

Los cobardes matan pronto

Evitando la duda

evitando la moral

evitando usar la cabeza

Ella acabó bajo tierra

Avergonzada le fue eterna

por un bruto enterrador

que inmortalizaba la ofensa

Allí quedo para siempre

en palabras de soldados

valientes contra el débil

valientes con el desarmado.

Allí quedo para nunca 

nunca serían hallados

en un futuro de vergüenza

sin perdon ni recompensa.

Quiso el destino que su ejecutor

Recordara siempre esa voz

que llegó desde su espalda

Y que aquello no fuera amor

sino recuerdo de sus faltas

Y aquellos ojos negros que brillaban

pintados con miedo y dolor 

le dijeran que su destino

era repetir ese recuerdo

saborear su deshonra

y portar ese infame yugo

hasta que fuese su propio verdugo.

No habrá paz para ellos 

ni venganza en los tiempos

no habrá momentos de consuelo

mientras no descansen en santo suelo


libre

 Dentro de lo relativo, del ideal la limitación exalta los éxitos y libera flotante el alma, que vuela sobre una arista, bajando de la nieve a las piedras y de las piedras a los árboles. Libre como nunca, pero con el deseo de encarcelar el momento. Lo repetido no es libre sino que depende de lo vivido. Lo vivido pasado es, no volverá. Solo queda volver a vivir.

igual

 ... esperaba la valoración de sus acciones... la eterna espera del visto bueno ... sin avanzar ... sin pensar más ... esperaba ... el tiempo no tenía piedad y continuaba su carrera ... atropellando el desorden del camino ... eternamente esperando ... para volver a empezar ... actuar y esperar ... igual que antes de antes ... igual después ... igual siempre.

máximo

 Todos rotos, descubrieron al entrar en la habitación. Todos rotos excepto uno corrigieron al momento. El consuelo cambio la hoja de ruta. Su nuevo máximo cambiaba, pero no su determinación.

Camino

 La única huida era hacia adelante. El pasado conocido era impenetrable. El presente, aparentemente doloroso no dejaba pensar con claridad. En un momento lo vio claro. Futuro es lo que necesito y fijo su vista en otro lugar, en otro tiempo.

Sabor

 Mirando atrás, anhelo recursivo de la existencia. El valor de las cosas cambia porque cambian los ojos. Cualquiera aportaría su grano de arena a la filosófica discusión. Pero los ojos ven cosas diferentes porque son ojos diferentes. Pero las cosas cambian y se empeñan en avanzar como arroyos en primavera. Ni mis ojos ni tus pasos, ni mis pasos cortos y tus largos ojos. Todos cambiaron. El sabor del momento, que se volvió agrio en nuestro respirar común, ahora se diluye lentamente encima de nuestra existencia.

lunes, 3 de agosto de 2020

azul

Dos trazos azules y ya sabía dónde estaba. Cuando cerraba los ojos bajaba al pasado de caramelo, dulce y amable. La sonrisa continua y desinteresada. Subí buscando mi presente y me encontré con educados desaires. La distancia me molestaba y apretaba los dientes ansioso de explotar mi deseo. Ahora saboreo mi éxito , quiero culminar mi obra y poner mi fuerza hasta quedarme vacío. Exhausto admiro la perfección de lo corriente. Sabía que ganaría. Más arriba, las marcas azules que me guiaban.

miércoles, 29 de julio de 2020

línea

Peligrosamente curvada. Demasiado temprano además. Prisas rutinarias que provocan el vuelo. La imaginación acompaña, siempre inquieta. Ella entra por la puerta con velocidad. La cara, más coloreada que de costumbre. Fin.  Esperando la siguiente coincidencia.

lunes, 27 de julio de 2020

soñando

Las aventuras de aquel sueño eran peligrosas. En riesgo todo lo viviente. Sin escape. Sin opción para liberarse. Volvía a aparecer el mismo escenario con la sensación de que aquello era producto de propia imaginación, o producto de sus actos. Sueño o juicio. Esperaba la señal con impaciencia. Un sentimiento de culpabilidad predestinaba el final.

semáforo

Subía la calle mirando la hora. La hora de entrada al trabajo era imperdonable. Su largo pelo rubio, recogido en una cola acompañaba sus movimientos. El bolso, colgado del hombro, hacía las veces de ancla. Lunes de nuevo para todo el mundo, vuelta a las prisas. Sobrepasó un coche esperando en el semáforo. Sus vecinos la vieron, sentados, esperando el disco verde. Sus pensamientos avanzaron en la misma dirección. Diferentes futuros para una vida similar. Su vecina, sorteando coches y personas con su vaquero apretado, ocupada en un trabajo, para pagar el alojamiento de dos adultos y dos niños. Mientras tanto su hijo en casa. Eternamente soltero, eternamente su hijo. Aparentemente un vida en repetición desde hacía veinte años. Ya no había preguntas para ese futuro asimilado de soltería con padres y paseos con perro. El semáforo se puso verde y todos continuaron su enésimo lunes.

viernes, 24 de julio de 2020

sirena

Pasó a toda velocidad por la calle, despertando a todo ser viviente. Así comenzaba la mañana, con un aviso de cuidado mientras el sol iba conquistando terreno a la noche. Muchos despertaron, pero acostumbrados a las sucesivas repeticiones ignoraron la advertencia. Una mujer que regaba las macetas en un balcón del tercer piso, se quedó mirando, regadera en mano. Cuando desapareció por la curva al final de la calle, convencida de que no averiguaría nada siguió con su labor. Por debajo del balcón caminaba un señor mayor, volviendo de su paseo matutino. Esquivaba los charcos debajo de cada balcón para evitar resbalar o que las gotas de agua que caían mojasen su cabeza. De frente, avanzaba hacia él aquella chica alta y delgada con aquel pelo rubio artificial. Vestida en un traje que no revelaba ninguna forma, se desplazaba con pasos ligeros, bolso en mano para acudir a su trabajo. Miró la hora y cruzó de acera mirando antes hacia los lados. Ella se había encontrado de frente con aquel ambulancia empeñado en señalar la mañana de los habitantes de la ciudad. Siempre que veía un ambulancia con la sirena enfurecida pensaba en sus padres y hermanos. Volvía a aquella familia feliz que ahora andaba diseminada por la provincia. Tuvo que esforzarse en borrar aquel recuerdo. Entró por la puerta de la oficina saludando a todo el mundo con la mano y buscó su silla para esconderse el resto del día.

callado

En silencio esto aguantará toda la vida. No se moverá ni dejará descanso al sufriente. Una situación que alarga el dolor de cabeza con los años. Perder como solución. La solución es perder.

anclado

Aquella gigante roca no pudieron moverla. Después de innumerables intentos seguía allí, anclada en el camino molestando el paso y ocultando su volumen dentro de la tierra. Al final decidieron hacerla pedazos. Nadie tendrá el trofeo de la roca. Simplemente ya no existe. Solo queda la parte hundida en la tierra, que taparon para dar forma a su camino. Sigue allí, lo sé. Y es tan roca como siempre.

Repetir

Ante la duda, ante el conocimiento, ante la certeza. Delante de todos los hechos y las palabras seguía la sensación de caminar sobre el alambre. Bienvenido el caer que traiga la paz a mi alma. Bienvenido el suelo que me abraza y me dice al oído que nunca debí abandonarlo. Esto es para los que saben jugar, pero yo no sé divertirme.

culpable

Ante todo eso, culpable. Por estar en silencio, por hacer algo. Sigue doliendo dentro y no hay paz. Los sueños se sobresaltan y todo deriva en el mismo destino. Culpable, seguro.

sábado, 18 de julio de 2020

ring

Su nombre apareció en pantalla pero no supe que decir. Ignorándolo no llegare a ningún sitio. Luego desapareció y nadie era capaz de encontrarlo. A los dos días revivió, como dictaba el buen consejo. Volvemos a lo mismo, el tapiz de silencio que trabajamos cada día.

sueño

Despierto con una sensación extraña pero agradable. Comienzo a recordar y veo que estabas en mi sueño. Yo te perseguía y te encontraba y estábamos dispuestos a todo en aquel decorado irreconocible. Lo tengo en sueño, vivido en sueño, sentido en sueño. Cualquier momento real no llegará a este nivel. 

Merchi

Mercedes venía dos veces en semana a limpiar. Merchi le decían todos, acompañándolo de un buenos días rápido. Merchi tenia más de veinte años pero la cara de niña eternamente sonriente. Siempre tenía buenas palabras que firmaba con su sonrisa. Merchi se iba a casar con su novio de siempre y hablaba con las vecinas de su nueva casa cuando llegaba a su planta para limpiar. La sonrisa de Merchi será eterna. Me la imagino con sesenta años de la misma forma que ahora. Merchi usa mallas grises de punto. Sus carnes exactas fabrican un círculo perfecto en sus nalgas cuando se agacha. Cuesta trabajo despegarse de ese espectáculo de perfección y tersura. Si te descubre mirando sonríe como siempre. Merchi es un ángel, algo superior a todos nosotros. Salgo de casa con dos compañeros de instituto. Merchi está allí en el portal ocupada mientras su culo elabora formas increíbles para la mente adolescente. Mis compañeros se quedan mirando, quietos, abandonando la marcha. Los corrijo, saludamos y salimos con la eterna sonrisa de Merchi como salvoconducto. Merchi es para mí. Su cuerpo de volúmenes calculados y su pelo moreno recogido en una cola que deja tirantes los cabellos de la nuca. Merchi es natural y yo la observo como un coleccionista a sus mariposas. Seguimos andando pero mi cabeza lleva ya mucho tiempo contaminada con su eterna belleza. 

lunes, 13 de julio de 2020

momento

No llegaba el día de decirlo, pero debía hacerlo. El miedo le proporcionaba escusas. El otro miedo que rondaba su cabeza. Eterna repetición de dolores, lo mandaba actuar. No llegaba el día para poder decirlo. Hablá! se obligaba. Y miraba hacia otro lado.

escenario

Temía aquellas canciones de sus antecesores en la banda. Cada noche las cantaba como podía. Se encontraba seguro en sus propias aportaciones que hacía brillar de forma magistral. Aquello no duraría mucho, el sueño terminaría y llegaría la calma.

miércoles, 8 de julio de 2020

cuestión

Es asunto de lujuria, es tema de confianza, es cuestión de no dejar que lo que hemos construido se convierta en polvo. 
<Martin L. Gore>

m

M infinita. Te enamorarás de otra persona esta noche. M infinita, cuando todas las direcciones son erróneas. M infinita.

no hacía falta

No hacía falta pasar ese calor. No hacía falta ese día leyendo el periódico lleno de arena. No hacía falta repasar la sinopsis del libro de regalo esperando leerlo. Aquel futuro a la vista... no hacía falta, ninguna falta.

martes, 23 de junio de 2020

Ecos

Los pasos apresurados resonaban en la calle en aquella noche negra. El suelo de piedra del casco histórico recogía sus pisadas y amplificaba su sonido de una forma especial. Entre las piedras del suelo, los charcos reflejaban su cuerpo al pasar dándole formas caprichosas. Barrotes de ventanas olvidadas esperaban su paso con paciencia para devolver el sonido del aire al atravesar sus formas torneadas. Ella andaba sujetando una chaqueta sobre sus hombros con con ambos brazos cruzados y bien apretados contra el cuerpo. La oscuridad de la calle aumentaba la sensación de soledad. Una soledad que se alimentaba de la ausencia de luz. Las casas sin ventanas iluminadas, la calle, sin personas, sin coches en marcha, sin perros ladrando. Ningún ruido, excepto sus pasos. Sentía recorrer una especie de decorado, un lugar ficticio. Movía los pies con premura y con pasos cortos. Miraba sus pies al creerse descalza porque un frío aterrador subía por sus piernas, recreándose en cada palmo, asegurando su terreno y filtrando cada hueso hasta llegar a la mitad de su pecho. Aquella quietud sospechosa, ese momento en el que toda la ciudad duerme y nada se mueve. Una calle sin vida y sin fin. La curva que daba forma a la calle le impedía ver su destino, pero conocía cada palmo del terreno. Había adiestrado aquellos pasos durante años. Su memoria guardaba detalles de la calle, sus baches, sus ventanas, la puerta con el tranquillo más alto donde se había sentado de pequeña, las partes bajas donde se formaban los charcos cuando llovía, aquel saliente a la altura exacta, responsable del descalabro de niños y niñas del barrio. Había vivido durante casi treinta años en aquella casa que ahora veía a su alcance. Los cambios habían sido mínimos desde aquellos años. El zócalo pintado del mismo color, las rejas de la ventana en negro brillante, la puerta de madera con su cortina que la protegía de las miradas del sol de primavera y verano. Solo un buzón de correos había obtenido permiso para unirse al paisaje. Aquellos pensamientos la hicieron olvidar sus pasos apresurados, la calle inhabitada y la oscuridad que la separaba de la vida.


Apartó la cortina y tocó de la forma habitual. Cada miembro de la familia tocaba la puerta de una forma distinta y los demás lo conocían tan solo escuchar la cadencia y la fuerza de la mano en la puerta. En el momento que detuvo su carrera y tocó la puerta notó un punto de calor que comenzaba por su mano. Le reconfortó y cerró la mano para conservarlo. Miró su mano y volvió a tocar, urgida por la desconocida impaciencia que la guiaba. La puerta se desplazó un palmo y de la oscuridad interior surgió la cara de su madre. Un impulso electrificó su cuerpo al verla, como si no la esperase. La madre abrió un poco más la puerta y la oscuridad desveló la cara de su padre un poco más atrás. Las miradas entre ellos mezclaban lo inesperado con la sorpresa. La oscuridad de la noche los unía. La puerta se abrió del todo. Sus padres se apartaron a un lado y ella pasó al zaguán donde se abrazaron sin palabras. Siempre se besaban al salir y entrar en casa. Aquello era una norma no escrita de la familia. Después del saludo, se alejaron un poco, formando un triángulo de miradas silencioso.

  • Pasa, estamos aquí - solicitó su madre señalando el comedor junto a la entrada.


La casa compartía la ausencia de luz con ese mundo exterior del que ella acababa de llegar. Ella se adelantó y se asomó al comedor donde la mesa redonda de toda la vida recibía brillos procedentes del baile de una vela, acomodada en un antiguo portavelas de cerámica. 

  • Parece que se ha ido la luz. No funciona nada - dijo su padre a modo de explicación. 


Los miró y dio un paso adelante. Se sintió extraña y recordó los días de pequeña cuando un apagón hacía que tuviesen que buscar velas por la casa y las encendieran mientras se solucionaba el problema del corte de suministro. No quiso preguntar nada. Se sentó en una silla y sus padres se sentaron a su lado. Al sentarse la silla emitió el crujido habitual al que ella estaba acostumbrada. La sujetó con ambas manos e hizo el movimiento de acercarse a la mesa. El insoportable silencio consumía la vela con velocidad.


La habitación se iluminaba a base de los parpadeos de la vela de la mesa. Recorrió con su vista aquella estancia, imagen de toda una vida. La televisión olvidada en una esquina, el aparador con escasos libros y una colección de fotos de la familia en distintos marcos, que se extendía por la pared. La luz no cedía oportunidad a para adivinar los detalles o cambios que ella no recordara. Alrededor de la mesa, tres sillas que habían resistido el paso del tiempo y todos los juegos de niños con su hermano. 

  • No esperábamos verte esta noche - dijo su madre.


Ella escuchaba las palabras de su madre, pero su pensamiento estaba en los detalles de aquella habitación. Examinaba las fotos con detenimiento. La colección reflejaba momentos de toda una vida en familia. En el mueble los momentos menores, vacaciones en la playa con niños en bañador, pala y cubo en mano y piernas llenas de húmeda arena oscura. Más arriba su hermano en los tiempos de instrucción militar, delgado y serio. Una foto de su hijo mayor cuando tenía dos años era la más actual de la colección. El resto, imágenes de diversos eventos familiares, bodas, bautizos y comuniones. Distintas épocas para las mismas caras. Presidiendo la pared sus padres el día de su boda. Increíblemente jóvenes, el de pie, ella sentada al lado con facciones firmes pero humildes. A la derecha, ella misma el día de su boda, acompañada de sus padres y su hermano. La pareja en el altar de la iglesia del pueblo marcando con color blanco y negro su unión sobre el fondo dorado. Un poco más allá un hueco, reservado para el día que su hermano se casase.

  • ¿Y Javier? ¿Cuánto hace que no viene? Llevo tanto sin verlo… 

  • Está muy ocupado y como trabaja fuera todo es más complicado. - respondió su padre.

  • Hace tiempo que no vemos a tu hermano. - añadió su madre..

  • El trabajo… - repitió su padre.

  • El trabajo. - concluyó su madre.


Llevaba meses sin ver a su hermano. Desde que comenzó la carrera militar sus ausencias eran más frecuentes y más alargadas. Trajo a su mente las diferencias en sus formas de vida, imposibles para haberse criado juntos. Su hermano, siempre independiente, buscando su destino sin agarrarse a nada cercano. Desechando ideas conducentes a fáciles inmovilismos. Ella pies, manos y cuerpo en la tierra. Limitada en todos los aspectos, cautiva en la cómoda sencillez. Pensando en aquellos años sus ojos se iban cerrando. Sus intentos por mantenerse despierta no tuvieron éxito. Volvió atrás, a tiempos de ferias en familia, de interminables días de verano que todavía le dejaban ver el cielo azul cuando ya debía ser de noche. De ropas blancas y frescas, carreras en el paseo y juegos con otros niños sin más preocupaciones. Ruido de atracciones, de gente paseando, todo un pueblo en la calle. Días de campo en invierno, con encinas enteras a su merced, la quietud de los barbechos lejanos, los saltos y juegos sin fin. Días de familia que pasaron y no volvieron, dejando su sabor y el alimento de su vida. Con los ojos cerrados, una sonrisa apareció en su cara al saborear los momentos de nuevo, degustando cada detalle. 

  • ¿Cómo estáis en casa? - preguntó su madre aún viéndola con los ojos cerrados.


Un movimiento de la cara de su padre sirvió para asentar la pregunta. No había respuesta. Ella seguía en cálidas ensoñaciones en su particular inventario de momentos. 


Tras revivir su infancia en familia, su adolescencia pasó a primer plano. Los días de instituto, las primeras salidas de noche y tardes de cine. La imagen de Antonio ocupó el primer plano. En aquella época conoció al que acabaría siendo su esposo, completando la fotografía de la pared. Él no destacaba en nada particular. Un ser tranquilo y metódico que con buenas palabras se ganó el cariño de su familia. Pasaron muchos años de novios en los que él iba a verla cada fin de semana porque era de un pueblo cercano. Su boda fue un paso más en aquella relación. Irse a vivir al pueblo de Antonio un escalón que la separaba un poco más de su casa, padres y hermano. Su primer hijo, un nuevo capítulo en la familia. Completó su cuadro familiar con su hija, nacida tres años después de su hijo…


Una frialdad atravesó su cuerpo de la cabeza a los pies. En su cabeza intentaba ordenar los sucesos pero algo no encajaba. La asimilada realidad dio un vuelco a su razón. Sus padres nunca conocieron a su hija porque murieron en un accidente de tráfico meses antes de su nacimiento. Aquel escalofrío le hizo abrir los ojos con rapidez, buscando a su alrededor hasta que recompuso la situación. Estaba en casa de sus padres, pero ellos ya no estaban sentados a su lado. La vela menguaba por la mitad de su tamaño original y la llama seguía actuando con movimientos de serpiente encantada ante sus ojos. De alguna forma comprendió la situación y supo convencerse de que no podía cambiar nada porque algo en su interior le decía que todo debía ser así. Echó su cabeza sobre la mesa usando sus brazos como almohada y cerró los ojos con fuerza. Buscaba esconderse de algo que no dejaba de atormentarla. Para su satisfacción, el sueño volvió a sus ojos, castigados en la oscuridad de sus brazos. 


Su hija nació en el luto, sin abuelos maternos a quien llorar. Antonio pasó a ser el único confidente, la única autoridad de sus pensamientos o dudas. Esos primeros años fueron largos. Frente a la ilusión de sus hijos pequeños, la sombra de la pérdida de sus padres. Antonio se distanciaba y regía su existencia a su gusto. En aquel momento llegaron las primeras discusiones y los primeros gritos como medio de comunicación habitual.


Todo acaba con la excusa de que él la quería y por eso actuaba así y ella no lo comprendía. No pasaron meses antes de los primeros empujones, los primeros vasos y platos rotos. Ella no llegaba a comprender que su amor tuviera que ser así, pero lo aceptaba. Quizá ella tenía la culpa y se limitaba en su forma de pensar, no comprendía la razón de ser de las cosas. Los insultos pasaron a ser los aperitivos de sus encuentros. Al principio ella respondía, sin fuerza, con el mismo método pero un día decidió que no llegaría a ningún lugar seguro con aquellas formas. Adoptó el silencio sin saber si era un ataque o una defensa. Ésto enfureció a Antonio aún más que las respuestas. Su plan tomaba forma desde hacía meses. Se iría de casa y buscaría un trabajo de cualquier cosa que le permitiera continuar su vida con sus hijos, alejándose de la insoportable relación que mantenía. 


Una noche usó sus planes como amenaza, de forma inconsciente, pretendiendo provocar un cambio menos drástico en la situación. La respuesta la obligó a mantenerse escondida para evitar un enfrentamiento mayor. La mirada de sus hijos propagaba el miedo por la habitación. Reconoció que la única solución posible era la ruptura y posterior huida. Todo sería difícil, habría que cambiar de pueblo, de casa, dejar mucho atrás para empezar a vivir de nuevo.


Al día siguiente fue a llevar a su hijo de seis años al colegio mientras dejaba a la pequeña con su padre. Todo estaba calmado después de una noche separados e incluso pensó en que debía volver a evaluar su situación. Cuando volvía a casa del colegio, algunas mujeres limpiaban las puertas de las casas y empleados de una fábrica cercana hacían la pausa del desayuno en los bares a ambos lados de la calle. Ella siempre volvía sola. Intentaba no entablar conversación con nadie para no entretenerse y tardar en llegar a casa y comenzar a responder interminables preguntas. El resto de madres y padres que llevaban los hijos al colegio formaron varios grupos. Algunos ocupaban la calle manteniendo conversaciones diversas. Otros iban buscando el café y el rato de charla en la mesa de un bar. Ella siguió su camino sin pausa. 


Al entrar en casa, reinaba el silencio, por lo que dedujo que su hija no se había despertado durante su breve ausencia. Al llegar a la cocina no vió a Antonio. Éste apareció detrás suya y la empujó a modo de saludo. Ella se golpeó en la cara con un mueble, intentó agarrarse a una mesa para no caer pero otro golpe la derribó al suelo. Boca abajo sintió un peso enorme en su espalda y el dolor frío de algo que atravesaba su piel, provocando una sensación extraña. Nunca pensó que todo acabaría allí, que su situación provocase este desenlace. Entonces supo que sería su fin mientras los golpes continuaban con ese ritmo. No tuvo fuerzas para gritar ni para defenderse. Con la cabeza apretada contra el suelo, comenzó a llorar, pero no por ella ni su dolor. Lloró por sus hijos a los que nunca vería. Lloró por los momentos que no viviría con ellos, por las fotos que no tomaría, por los caminos que no andarían juntos, por los consejos que no podría dar. Por la ayuda que ellos necesitarían de ella y no podría corresponder. Lloró porque algún día alguien lloraría por ella. Lloró por todo lo que perdía, lloró por lo que perdían sus hijos. Lloró por no haber hablado con nadie de sus problemas. Lloró porque ya era tarde para pedir ayuda. Lloró porque había mil y una formas de terminar las cosas y ésta era la peor para muchos. Lloró porque se acordó de las estadísticas de mujeres convertidas en números mientras pensaba que esas historias eran algo lejano. Sintió que sus ojos se cerraban. Pensó que una vez cerrados, ya nunca volvería a abrirse y todo se habría terminado, como se consume una vela en lo alto de una mesa.

 

Por la mañana, Javier abrió la puerta de la casa de sus padres. El cansancio y el dolor eran sus únicos dueños. Los ojos enrojecidos de la tortura de días pasados. Soltó su maleta en el suelo y el abrigo en el perchero, encima de uno viejo de su hermana o de su madre. Cuando intentó encender la luz nada funcionaba y tuvo que volver a la entrada a reconectar el suministro. Se asomó a la habitación, con su eterna mesa y sus sillas. Una vela agotada en el portavelas de cerámica esperaba sobre la mesa. El sol regateaba persianas y cortinas para entrar en el interior de la casa. Las cortinas se movían porque la ventana no estaba completamente cerrada. Parecía haber vida en aquella estancia pero sólo quedaban ecos del pasado, imágenes en su mente que ya no pertenecían a la existencia. Volver a casa de sus padres después de meses y ver que ya no quedaba nada de su vida, ni palabras, ni familia. Un dolor insoportable que apretaba su cabeza con violencia. Un dolor sin alivio en ninguna postura, en ningún pensamiento y que ningún juicio podría aliviar. Lentamente, agotado, se acercó a la mesa, retiró una silla y se sentó. El habitual crujido fue el único sonido que quiso acompañarlo. Su hueco en la pared de los retratos sería para siempre.


Un eco de tiempos lejanos viene serpenteando sobre la arena…

…  y nadie nos llama a la tierra y nadie sabe ni dónde ni por qué...


jueves, 18 de junio de 2020

todos

No había nadie que se librase de aquel mal. Acechaba detrás de cada puerta, en cada ventana, en cada pantalla de cristal. La ermita, testigo impasible, en lo alto de su doméstica cima, repartía la lluvia del cambio sobre sus vecinos. Todos. Quien lo niegue miente.

cobarde

no hablar, no preguntar. Oir la nada. Y seguir y seguir. Navegando callado. Cobarde por unanimidad.

miércoles, 17 de junio de 2020

paralelo 2

Las cosas no debían discurrir de esa forma, pero las fugas existían. Las consultas externas eran frecuentes y todas las opiniones batallaban por el liderazgo. En aquella lucha desigual, ganaba el que menos conocía.

caída

Lo estable no alimenta, lo estable no consuela, lo estable no sirve ni progresa. El va perdiendo siempre puede ganar algo y mejorar. Empatados, cualquier movimiento desequilibra el tablero. Lo más fácil: perder.

grieta

Aquello nunca llegó a arreglarse. El público, lejos de opinar, esperaba la caída. Una grieta surgió y empezó a humear como antes. Era pequeña pero el ruido era ensordecedor. El nuevo centro de atención era aquella grieta resucitada.

pastelito

Pastelito!, llaman desde el silencio. Pastelito responde sus problemas. Algo que pastelito no ha provocado tiene la culpa de todo. Tú me escuchas. Pastelito.

domingo, 7 de junio de 2020

inmóvil

El mismo sitio estaba dónde lo había dejado. No se había movido ni un palmo. Lo recibió sin sorpresa, con estoicidad. El cambio era una mala costumbre, opinaba el mismo sitio. 

lunes, 1 de junio de 2020

domingo, 31 de mayo de 2020

acción

Actué promovido. Actué con guión inconcluso. Actué forzado y gane. Con una mano barri todas las fichas del tablero. Todo se detuvo. La acción fue buena idea.

segundo

Tardé dos años en nacer. Tardé dos años en poder elegir. Dos años de silencio exterior, de terremoto asintomático. Dos años desactivado en la entrada.

otros

Y en otras artes hay muchos que me ganan. Muchos que apuntan su fuerza a un objetivo. Objetivos que evalúan los aciertos. Mis mil fallos no me perdonan. El tiempo tampoco.

viernes, 15 de mayo de 2020

cambio

La lectura lo inundaba de una pesadez extraña. En lugar de distraerlo lo llevaba de vuelta a la realidad que esquivaba. Soltó el libro y los personajes callaron. Lo miraron en silencio preguntándose por qué y volvieron a su zona de espera. Volvió la portada del libro hacia abajo y se preparó para actuar. Nunca la realidad había sido tan creíble como en ese momento.

no oir

Introvertido, salió a la calle en silencio. Sin querer oir nada. Sin interrupciones. Pensamientos aislados de situaciones irresolubles. Sin consuelo, desconcertado. El destino incierto lo amenaza. Domesticado, esperaba sin saber que erraba una vez más. Esperar no da calificación, esperar no sirve. Levantó la cabeza y miró a ambos lados. Ya podía cruzar con seguridad.

primera

Entró por la puerta ignorando al dueño y todos los clientes. Preguntó sin saludar y movió su pesado cuerpo que desentonaba con su cara de niña. Aquella media melena con ojos azules y cara sonriente salía por la puerta con su objetivo cumplido. Todos prefirieron olvidar.

volvió

En los peores momentos siempre venían las mejores ideas. A veces las ideas no eran buenas, sino una maceración de pena y melancolía. Quizá los momentos no fueran peores, pero las ideas venían.

hervir y más

A quince grados en la calle, su interior ebullía de recuerdos. Los recuerdos alimentaban ese fuego que no da calor pero que destruye. Cuando todo eran cenizas, él siguió su camino. Miró al cielo azul. Anunciaban tormentas, pero aquel podía ser un gran día.

nada... parte X

Nada, volvió a sonar y caer con todo su peso. Nada que no esperaba, nada que no sabía, nada para siempre. Siempre nada.

viernes, 8 de mayo de 2020

ayuda

Con su petición de ayuda solo esperaba aumentar la distancia. Una inmunidad que la ayudase a huir. Una ayuda contra el prestador.

jueves, 30 de abril de 2020

mirada

Revivió su historia musical, sus comienzos. Cuando comentó que le encontraban parecido a Eric Burdon. Sí, a Eric Burdon, de Eric Burdon and the Animals no obtuvo respuesta. Aquella mirada de su interlocutor lo anunciaba todo.

concierto final

Con treinta años J.O. ya tenía siete discos en directo. El octavo sería un concierto privado... y definitivo.

reflujo

Aquella situación violenta comenzaba a impacientarse dentro suya. Nunca saco aquel odio no compartió su rabia buscando alimento. Acalló su interior y volvió a su sitio. Su silla, después de un rato ya estaba fría.

aquí

Las cosas son así. Nadie las ordena pero todos obedecen. Nadie las organiza, mientras el sol sale lentamente y se arrastra por la esfera hasta el lado contrario. Aquí las cosas son así y nadie mira hacia arriba.

el guitarrista

Entró por la puerta como uno más. Se sentó en familia y repitió la labor anónima que dominaba el lugar. Se marchó. El mismo silencio quedó mientras los coches pasaban por la autovía.

caja de pastillas

Vinieron con la compra, decididas a cambiar su vida. Dos años pasaron rápidos esperando mientras el mundo se daba la vuelta. Acabaron en la basura, sin cambiar ninguna vida. Una dosis de realidad las sobrepasó.

lunes, 27 de abril de 2020

málaga Babylon

Málaga Babylon · Einstürzende Neubauten en el Cervantes
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Conocí a Blixa Bargeld y sus Einstürzende Neubauten por los Bad Seeds. Poco a poco fui conociendo su discografía, valorando positivamente el estilo único del grupo. Pasado el tiempo puedo afirmar que conocer una banda como Einstürzende Neubauten es algo que ocurre una sola vez en la vida. Admirado por su arte peculiar he ido recopilando y disfrutando su discografía. Ahora tengo la oportunidad de acudir a una actuación del grupo. Acudo convencido de que existirá un antes y un después de verlos en directo porque se que no se parecerá a cualquier otro artista que haya visto.

Al entrar al teatro compruebo que hay más gente de la que esperaba. He conocido poca gente aficionada al intento de ordenación del caos que propone Einstürzende Neubauten, pero como no hay muchas fechas por la zona supongo que la convocatoria habrá atraido a incondicionales más allá de las cercanías.

La banda entra en escena, consiguiendo un silencio absoluto con las primeras notas. Comparto con la audiencia la curiosidad de ver como se desarrolla el evento. La deconstrucción comienza atacando un par de composiciones del último albúm, la banda modosa, estática y concentrada en un ritmo fijo. Unos temas después comienza el incansable paseo de instrumentos por el escenario: tubos, barras, un receptor de radio, gritos de Blixa, cubos con herramientas y cualquier otro metal condimentan los potentes ritmos de bajo y bateria que gobiernan los temas.

Blixa actua como conductor de orquesta haciendo que los seis músicos integrantes trabajen con una precisión admirable, difícil de superar. Los temas se suceden, permitiendo descubrir partes desconocidas de su discografía a la vez que recordándonos los pasajes de sus últimos albumes. La actuación presenta un repaso de canciones de sus canciones, incrementando la fuerza y la energía de la grabación de estudio. En el primer bis completan el repertorio y ponen la guinda a casi dos horas de actuación con una única canción en el segundo bis.

La impresión tras salir es única. Acabamos de asistir a un evento como antes no habíamos disfrutado, redefiniendo el concepto de música industrial que muchos asistentes tenían, confirmado la impresión previa. En resumen, una grata noche en compañia de una de las bandas más peculiares y originales de la escena música actual.

Einstürzende Neubauten es una banda formada hace más de 25 años, dedicada a un tipo de música experimental (que ahora se denomina industrial) que utiliza cualquier objeto a su alcance para crear una música inimitable. Desde hace años, ofrece grabaciones fuera de la discográfica habitual, desde un Programa de Colaboradores donde los fans financian la elaboración de las grabaciones, obteniendo luego material musical exclusivo que no puede encontrarse en los establecimientos y medios habituales.

misión 2008

La Ultima Misión.

Después de quince minutos calentando el ambiente "las guitarras muertas" abandonan el escenario. Algunos se sorprenden, pensando quiza que era The Mission quien finalizaba su actuación. Una gran bandera con el logo y el nombre de la banda bajando en el fondo del escenario tranquiliza a una parte, a la vez que anima al resto de la variopinta colección de asistentes.

La esperada banda entra en escena ocupando sus posiciones. Wayne lleva gafas de sol y se acompaña de una botella de vino preparada para cualquier emergencia. Tras una introducción musical, suenan contundentes las primeras notas de "Tomorrow Never Knows", una versión de los Beatles que la banda adapta a su estilo cargándola de fuerza, logrando que nadie permanezca indiferente.

Una vez encendida la mecha, todo viene seguido. Empiezan a recorrer sus mayores éxitos de finales de los ochenta. El grupo se ve en forma y pone toda la energía necesaria para que las canciones tengan mucha fuerza, consiguiendo demostrar que las nuevas interpretaciones están a la altura de las canciones originales.

Tras varias canciones, Wayne, sorprendido de un público sentado, invita a la audiencia a levantarse. Bromea con sus compañeros y lanza una serie de frases que hacen levantar al patio de butacas y acercarse al escenario. Seguidamente corresponde a su público con un clásico de la banda. Antes de poder repetir, el personal de las instalaciones sugiere a los asistentes que no abandonen su localidad. A partir de este momento sigue una tanda de clásicos de la banda como "Love me To Death", "Kingdom Come" que comenzó tocando solo con los teclados, "Like a hurricane", "Deliverance", "Blood Brother" o "Severina". En los primeros bises se encargaron de completar la serie de éxitos que faltaban, además de una versión de "Mr. Pleasant" acompañados por un quinto miembro a los teclados que presentaron como "un conductor de camión". Como colofón en el segundo bis tocaron "Butterfly on a Wheel', "Beyond the Pale", sellando la actuación con un contundente "1969", versión de los Stooges que ya se tocaba cuando Wayne estaba con Eldritch en "The Sisters of Mercy".

Entre los asistentes que habíamos escuchado el nuevo disco "God is a Bullet" y el anterior "Aura" que data de 2001, nos extrañó que no hubiese una presencia de temas nuevos, dedicando todo el evento a repasar los grandes éxitos de la etapa dorada del grupo. Una pena porque en los dos albumes recuperan mucho de su estilo clásico. No obstante, se puede catalogar la experiencia como altamente satisfactoria. Encontramos un grupo en forma, dedicado a recordarnos lo mejor de sus composiciones, sin perder el estilo espiritual que siempre los ha caracterizado.

La historia de The Mission ha sido muy cambiante en cuanto al éxito se refiere. Tras una escisión de "The Sisters of Mercy", comenzaron con una serie de discos imprescindibles en la segunda mitad de los 80. En los 90 bajaron el nivel, con algunos fracasos comerciales que acabaron con la disolución del grupo hasta 1999, año en el que Wayne Hussey resucito el grupo con "Resurrection", un disco recopilatorio de sus mejores temas en versiones actualizadas. Tras un directo "Ever After Live" y el album "Aura" (2001) no vuelven al estudio hasta "God is a Bullet" (2007). En esta última época el grupo obtiene sucesivos éxitos en sus publicaciones y giras. Hace tiempo anunciaron que ésta sería su última gira, animando a los fans a no perderse los últimos conciertos, entre los que se encuentran cuatro noches seguidas en Londres, cada una dedicada a uno de los primeros cuatro discos de la banda.

martes, 14 de abril de 2020

Un testigo, cerveza en mano, sentado en un banco de piedra. El actor bajó de la calle empinada entro en el parque. Marcó un número pero nadie contestó, marcó otro y bailo su propia espiral. El teléfono sonó de nuevo. No! No! No! Gritó antes de salir de la escena.

lunes, 13 de abril de 2020

distanciamiento

Cegado dentro de sí puso fin a su dolor. Magnificado, dueño de todo su ser. Ningún camino, ninguna palabra calmaba su estado. Ninguna situación podía acunar su alma de rota piel. Subiendo, tiempo más allá, subiendo con tal de alejarse. Se reconoció en el mundo. Aquello no era nada, el resto del mundo esperaba.

sumando

Mantener era la premisa. Contener y pasar. El futuro como único objetivo. El presente olvidado, en desuso. Acabar días cansados en una rutina eterna. Sumando no se qué, restando vida a su existencia.

pánfilo

Pánfilo repite sus tardes de ocio, su parque y su ocupación. El trabajo bien hecho, la despreocupación. Pánfilo vuelve a casa y espera. Hoy espera un poco más. Se hace de noche y mira aquella colina iluminada. Pánfilo no se entera de nada. Pánfilo confía mientras su camino en espiral se acelera.

martes, 31 de marzo de 2020

perder

Cuando se dió cuenta que ya no podía perder nada, comenzó las apuestas más fuertes. El juego decidirá.

lunes, 30 de marzo de 2020

la cola del supermercado


Entraron con prisa, sin mirar a los lados, sin mirarse ellos mismos. El objetivo era claro: tardar poco. El coche en la puerta aparcado en lo alto de la acera. Navegaron por todos los pasillos del supermercado tomando lo que necesitaban de las estanterías. Lo justo, unos helados, una bandeja de pinchitos y una cuña de queso. La mente trabajando, el presupuesto justo, los números que no salen, y el coche aparcado en la puerta, subido a la acera.

Los compromisos son cosa complicada de tratar. En la sociedad que existimos un ¡no! suena a desaire, y peor que esto, a invitación a que toda la conversación del evento gire en tu entorno y en todas las cosas que te han ocurrido. Entre cerveza, tinto de verano y combinados caseros fluye una corriente de inspiración filosófica que actúa de juez y verdugo. Aquí las verdades son más verdades, las mentiras son más mentiras y lo que no sabemos o no conocemos invita a que el corrillo de invitados recree su historia y ponga cara, hora y hechos. Un asentimiento general aprobará la nueva historia que será almacenada, macerada y divulgada a toda serie de no participantes.

Con el fin de evitar las lenguas y tras varios de días de guerra interna decidieron acudir a la barbacoa de la hermana de Paco. La no apetencia no era excusa, como cualquier otro compromiso que había que cumplir esto se presentaba aterrador en el calendario. Ana temía la llegada del día a la vez que preparaba sus mejores armas para el evento. La causa de este año, porque sin causa no hay excusa, la presentación a la familia de la novia del sobrino de Paco. El programa, un recorrido desde la vida del niño hasta que ahora se ha hecho hombre, exaltando sus logros personales, laborales y sentimentales. Compañero de trabajo del hijo de Ana y Paco, había promocionado en la empresa con rapidez. Ambos primos comenzaron como mozos de almacén, pero el primo ya había elevado su posición, por méritos, a encargado de departamento. Con todo esto había empezado a salir con una de las administrativas de la empresa. Mientras tanto su hijo, en su puesto original. El menú estaba servido, la conversación, las conclusiones, las preguntas, los “ayuda a tu primo”. Cada plato en su momento, para saborearlos todos en su esplendor.

Llegan a la caja con su compra y se suman a la cola. Es mediodía y toda la ciudad ha decidido abastecerse de víveres. Se miran pero no se hablan. Él, con un pantalón corto color ladrillo y una camiseta con unos años, ojos azules, pelo rubio, canas, calvicie incipiente, piernas delgadas, barriga de cerveza, vino, gin o todos a la vez. Cara roja que resalta el brillo de sus ojos. Esperando. Ella, con la vestimenta más acorde que ha encontrado pantalones pegados de rayas, la cintura por encima del ombligo, delgada pero marcando barriga por la estrechez del invento. Camisa blanca, sandalias de cuña, uñas pintadas, sombra de ojos azul a brocha a juego con el esposo. Un lunar color carne en su delgada mejilla, que apunta y dispara a todo el que la mira. Un atuendo dedicado a subir la apuesta por encima de los trajes de baño que luego encontrará, con barrigas blancas y pechos caídos.

Llevamos suficiente, le dice a él. Más de esto no nos vamos a comer. Él no responde, asiente con su silencio. Cambio de planes, tráete algo más. Se miran con cara de situación. Paco abandona la cola y se interna en los pasillos del supermercado. La cola avanza lenta, las cajeras pasan la compra a toda velocidad, sin cuidado, apilando víveres sobre productos de limpieza, helados sobre sacos de patatas. Ella mira atrás para ver cuando viene. No lo ve. Un paso adelante, va poniendo su compra en la cinta. Aparece con un paquete de seis litronas marca blanca y lo coloca directamente en la cinta. Ella lo mira. Haber traído algo más de carne. Es lo mismo responde, Paco. Está caliente replica ella. Da igual, responde de nuevo.

Sin más conversación miran hacia delante de la cola, ya casi les toca. Y el coche todavía en lo alto de la acera. Estará caliente piensa él. Ella gira y enfila el final de la cola. Cargan como pueden con lo comprado y se dirigen a la puerta del establecimiento. La mirada perdida y la mente de ella pensando lo mismo, pasar el rato con la mínima pérdida. Acabar pronto, y volver a casa. Encender el aire acondicionado a toda potencia y colocarse cómoda en el sofá para recibir la ración diaria de cotilleos. Hasta ese momento aguantar. El mira adelante, intentando encontrar su coche aparcado en la acera. Un rato y nada más, luego al bar, a mis conocidos y mis copitas hasta volver a casa por la noche. Es sólo un rato.

¿calma? 20181221

Hoy muero un poquito
Lunes rotos, viernes fatales

Pasos desandados, silencios

m.a.c.c. ¿20190521?

El día que dispuso de cambiar su vida se dió cuenta que llevaba dos años muerto. Dos años y una vida
de mentira. Dos años de sitios descafeinados. Dos años de aguantar. Dos años sin saber. 

Tragó como pudo y levantó la cabeza. El miedo al vacío es el peor. El vacío no existe, no es y sabes
como temerle.

mañana en blanco

Aunque creía haberla oído, cuando se levantó algo le hizo pensar que ella ya se había marchado. La buscó, sin éxito. La llamó, en voz baja. Sentado en una silla en la cocina miraba por la ventana. Ella se había ido meses atrás, al amanecer, pero dejó olvidados sus sueños.

jueves, 26 de marzo de 2020

novida

El arco se tensó en una posición imposible. Crujió amenazando su entorno. Todos conocían aquel momento. Sin alterarse aguantaban la respiración, esperando la próxima señal. Sin vida, entre esperas. Sin vida en los descansos.

alejados

Aquel momento entro atropellando todo el orden en la casa. Tenían al teléfono que no podían soltar. El silencio al otro lado indujo las palabras que esperaban. Cuatro paredes en blanco y tres personas. Alejados de su destino.

la misión

Se asomó a la ventana como todas las tardes. El sol ya se había ido aunque buscaba con ilusión algún resto en edificios cercanos. Sin inmutarse presenció un golpe rápido de lluvia. Las gotas dejaron el eco en el ambiente y todavía sonaban cuando se alejó de la ventana. Misión cumplida

pensando

Las montañas no se alejan de mi horizonte. Nubes lentas y gotas de lluvia se suman al paisaje. Fuera nada, horas que pasan. Impaciencia por el infinito.

saludo. siempre

Las diferencias eran grandes. Distintos planes a mismas ideas. Todo quedó en el agradable saludo de siempre. La infinita cordialidad llenó el recuerdo.

martes, 10 de marzo de 2020

el número

El número quedó grabado en la piedra. Aquel primer día fue raro. Verdad y mentira a la vez. Fin y comienzo. La piedra todavía guarda el número.

viernes, 6 de marzo de 2020

la diferencia

la diferencia es que ella no conocía otro camino. Todas las frases y ataques eran a causa de la rabia. Su vida no iba por donde ella quería. Una foto de un beso con los ojos abiertos, ajustando la cámara devolvía al mundo a la normalidad.

lunes, 2 de marzo de 2020

zona de confort

Contra todo pronóstico habló. Contra todo pronóstico expuso su idea, ya meditada y digerida. El alrededor lo juzgo de anormal, escaparse perdiéndose, apostando en una difícil carrera. La subjetividad dirigía los pasos. Aquella forma de envejecer en aquel sitio no sería su zona de confort.

domingo, 23 de febrero de 2020

detalle

Aquello no importaba después de todo. Había puesto todo de su parte para ese fin. Podría faltar la guinda, pero toda el pastel se había terminado. ¿Dudas? No deben verse cuando todo está tan claro. Aquello era ya un detalle sin importancia.

sábado, 22 de febrero de 2020

exorcismo

Escribir para atenuar, escribir para macerar tu alma en el licor de la realidad. Escribir para no odiar, escribir odiando sin querer parar. Escribir de cualquier cosa, escribir de cualquier lugar, escribir para hablar de tus ojos fijos en mi mientras sujeto tu cuello debajo del agua. Escribir por si algún día no quiero escribir.

el cielo naranja

Sígueme. Más adelante veremos el cielo naranja. El cielo que se va sin despedirse y nos deja solos en la negra noche. Sígueme y lo veremos dos calles más allá. Ese cielo nos dice que ni tú ni yo deberíamos estar aquí.

la determinación

Las tres lo tenían claro. Tres hermanas y dos maridos a un lado. En el primer piso la casa de su madre, anciana y estrenando la viudedad. Abajo, reinas determinantes, dueñas del futuro manos en alto. La decisión, la determinación la tenían clara. Una hablaba y dos asentían en silencio. Las tres lo tenían claro.

las deseadas

Resueltas a volver a la vida activa, de amores, conquistas y otras lidias. Abiertas a las ofertas de jóvenes, maduros y medianos. Comparando conquistas, piropos y frases de halago. Restos espurios a su alrededor, lo que se tiene ya nada vale.

viernes, 21 de febrero de 2020

tres y media

Desde el final de la cuesta se veía bajar a ritmo lento. Mochila en la espalda cargada de libros, hombros oscilando de izquierda a derecha. Uniforme rojo a cuadros. Su falda dejaba ver sus rodillas sin hueso nitqble, recubiertas de incipiente lozanía. Su pelo largo y liso no tapaba su gruesa cara infantil. Bajaba cansada, a las tres y media.

ese año

El año del cipote lo llamaron. Llevaba don Eladio varios años anunciando su jubilación. Sus empleados, cinco ya no jóvenes, hartos de transportar cajas de pescado congelado sin ver una hora humana en el reloj. Esperaban el traspaso, trabajar para ellos. El sueño americano en tierras de la campiña. Don Eladio adoptó tres sobrinos para la empresa. Grandes cargos, poco conocimiento y suspenso en cultura del trabajo. El año del cipote acabó con la muerte de Don Eladio, tres sobrinos desterrados, dos albañiles nuevos y una nueva empresa de congelados en el pueblo.

martes, 18 de febrero de 2020

pataleta

Justo ese momento en el que nada te calma. Ese momento de rabia que deja un sabor amargo en tu boca. Ese momento un poco más adelante en el que todos dejan atrás la situación pero tú sigues atrapado. Una perenne protesta en tu interior, sin nada que poder decir. Diluir la vida en el tiempo y el tiempo en la vida. Seguir sin andar y a nadie protestar. No ser el ser de tu vida.

lunes, 17 de febrero de 2020

la última lección

Corría despavorida por aquel largo pasillo gris en el que las luces parpadeantes no dejaban ver el final. Extraños charcos negros se negaban a devolver su reflejo. Agónicas voces en su espalda dictaban sentencia. Ella huia lejos de ellas y sin saberlo aprendía que, dónde nada se oye, nada ni nadie vive.

domingo

Un domingo cualquiera ella bajo a la calle con el pantalón del pijama y una chaqueta. Las zapatillas eran cómodas en casa pero difíciles de dirigir en la calle. Entró en el kiosco y salió con dos latas de cerveza y un paquete de tabaco. Deshizo el camino andado. Un domingo cualquiera.

descolocado

Cada vez que lo recordaba se sentia como una imagen en un espejo roto. Perdido, irreconocible. Pensaba que era un sueño pero el estaba fuera del juego. Descolocado del tablero.

viernes, 14 de febrero de 2020

iguales

Sin saberlo vivían momentos iguales. Miraban en la misma dirección y arrastraban los mismos miedos. Anulados del mundo y aislados de si mismos. Sus caminos se alejaban hasta que se encontraron.

jueves, 13 de febrero de 2020

corazón

Al pasar por delante de la mesa, la pantalla del móvil de su novia se encendió.
- Aquí hay un tipo llamándote corazón - dijo a su novia.
Ésta salto en busca de su teléfono rápidamente.
- es un amigo que me habla así. Son sus cosas.
Él ya estaba lejos en otra ocupación. No contestó.
- ¿A tí te molesta que hable con alguien? - continúo ella su monologo.
- tú sabes cómo soy, que hablo con todo el mundo - añadió a su función.
El la miró de lejos. Volvió a mirar un libro que estaba guardando. La volvió a mirar.
- yo confío en tí. - dijo segundos más tarde.
El telón bajó. Él ya estaba lejos.

sola

El camarero llegó a la mesa.
- ¿Cuántos van a ser? - preguntó.
- Yo sola - respondió ella.
El camarero consiguió el falso rictus de quien aguanta un estornudo o un calambrazo. Reaccionó a los segundos y pidió la bebida para marcharse de forma apresurada.
Momentos más tarde estaba delante de su cerveza, con un canasto de pan con picos, un plato de aceitunas y una mirada fija en ningún sitio conocido. Cualquier día es perfecto para estar sola.

pulsión

Desde que la conoció sintió una sensación especial. Una pulsión sexual extraña, un mandamiento natural foráneo en este mundo artificial. No tenía una belleza especialmente llamativa y sus formas de pensar estaban situadas de forma opuesta. Compartían lo mínimo entre cordialidad y miradas. Su cuerpo la llamaba, sus formas le decían que debía ser ella. Imposible por las leyes de los hombres, algún día debería buscarla en su destino.

el tiempo

- Con el tiempo se ve como es la gente - dijo ella de forma tajante.
Ante aquel dictamen no había réplica posible. La autenticidad del hablante merece el respeto y la duda de su palabra ofende al oyente. El tiempo pasó y pudimos ver como es la gente.

martes, 11 de febrero de 2020

amable

La amaba por lo que era. Me gustaba su gracia al moverse. Esa cara perfecta de muñeca con la palidez exacta, con el color exacto. Su sonrisa eterna en cada momento. La amaba por ser amable. Amable, digna de ser amada. La amaba como objeto, como modelo. Un ser bello que inspirase mis creaciones. Imaginaba su cuerpo delgado, su torso desnudo, su pecho escaso con flores rosadas y costillas marcadas. Odiaba nuestra distancia, escasa pero insalvable.

uno de estos dias

Su marido entró en casa de la forma habitual. Tropiezos y discusiones con sus hijos. Historias de dentro y fuera del bar adornaban veinte años de matrimonio. Contrariamente aquel día, ella seguía cortando verduras para la cena. El marido asomo su roja cara por la puerta de la cocina. Ella levantó los ojos y le dijo:
- un día de estos voy a cortarte en trozos pequeños.

martes, 4 de febrero de 2020

peor

Lo grave nunca está por venir, ni se encuentra mirando atrás, destilando recuerdos para obtener resultados que te atormenten. Lo grave no existe como tal. Lo grave es pensar en lo malo y no dejar respirar al presente, ahogarlo a cada instante, quedando sumido en un melancólico vacío. 

amanecer

Las tierras más bajas siguen arropadas con la noche. Los trabajadores andan de un sitio a otro preparando máquinas y herramientas. El peñón comienza su baño de sol, testigo eterno de todos los tráficos de los hombres. Allí abajo ellos se ordenan. Desde arriba, tiñendose del rojo del amanecer, el peñón no entiende sus actos. Aún por la excesiva labor, nunca vio cambios a lo largo del tiempo.

sentados

Sentados uno al lado del otro como cada día. Las conversaciones no ofrecen variación. Un muerto por allí, dos por allá. Injusticias de la existencia que se relame por cada víctima cobrada. A sus setentaytantos se sienten dichosos de vivir cada día la misma jornada sin descanso. El silencio asimila sus pensamientos, sentados el uno al lado del otro como cada día.

domingo, 2 de febrero de 2020

nihil

No hay nada cuando no hay opción. Nada es no poder elegir. Nada, cuando el tiempo pasa y no eliges cómo. Nada, siempre.

jueves, 30 de enero de 2020

marea

La marea borra los caprichos del día. Sube lentamente avisando de sus intenciones. La marea nos echa de sus dominios, que limpia y purifica para un nuevo día. La marea solo deja huellas de marea, sin pedir permiso. La marea cierra el día y nos despide sin tregua.

una caja de zapatos

Desapareció. Tardó muchos días en decidirse hasta que dió el paso. Definitivo no será. Resaca vendrá, de recuerdos que se alimentan de mi debilidad. La luz del día es diferente y el quehacer tiene otro motivo. Guardo sus recuerdos en una caja de zapatos.

sonido

Desperté cansado. Una punzada de dolor en la cabeza. La parte izquierda latiendo, intentando huir. De repente aquel sonido. Llevaba escuchándolo horas sin quejarme. Horas de sueño destructor no remunerado. Intenté identificarlo. Algún cargador, cualquier dispositivo electrónico luchando por vivir, trabajando nuestros datos. Un chirrido con volumen al mínimo. Un aire acondicionado, un extractor, un vecino haciendo pruebas de disección. El dolor se hizo más fuerte. Desperté cansado. Ya no se oía.

miércoles, 29 de enero de 2020

ilusiones

B y G empiezan su día. Se quitan la piel de casa y toman el sol a sus anchas sin importarles el mundo. Saborean esa ilusión que los aleja de su día a día, que les hace pensar que las cosas debían ser diferentes. Cada mensaje que comparten lo revindica. Lo suyo es auténtico, amor de película. B y G siguen su camino por la estrecha senda, alimentándose de su alrededor para construir su fortaleza. B y G deshacen su alrededor por un ideal, infundado o real, pero apetecible y disfrutable. Cuando vuelven a su piel ya piensan en el mañana. Un nuevo día con otro momento. La ilusión construida con pedazos de su vida se alza egoísta en sus mentes. Mañana más. Lo merecemos.

la marca

A cada paso, se para y piensa. No domina sus pensamientos, que pasan y pasan por la misma rotonda en cada capítulo. La marca lo persigue, no la olvida. Ella hace que baje la cabeza delante de la gente. Ella hace que se nublen sus ilusiones. Una marca para siempre, ansiosa de protagonismo. Para los demás la marca no existe, es agua pasada. Pero por dentro le duele y le pone zancadillas cada rato. Siguió su camino después de la pausa del recuerdo, con su marca. Juntos para siempre.

lunes, 27 de enero de 2020

gracias

Alguien hablando en voz baja al otro lado de la línea lo hizo recordar. Sólo fueron tres palabras, difíciles de entender fuera de concepto pero que él supo ubicar de forma directa. Un sexto sentido ya le avisaba mientras que los meses lo iban apisonando. Condenado a una nada sin opción de respuesta. Lo demás, morir, morir, sufrir. Y renacer mirando hacia otro lado. Ordenar y ordenarse. Continuar con un gracias por las tres palabras.

sábado, 25 de enero de 2020

silencios

La lluvia golpea las ventanas con suavidad pero de forma insistente. El exterior no invita a paseos y el frio sentencia el día de recogimiento. Suavidad en las formas, ritmos tranquilos que acompañan el reloj. Silencios alternados con risas. Única comunicación. Dos palabras cambian todo. Silencio, sin alternativas, crispante silencio sin descanso.

la opción

Seguir era la única opción después de todo. Después de perder media vida. Después del rechazo de la otra mitad. Seguir era lo que quedaba por hacer. Sin alternativas ni paños calientes. Sin amigos cerca para enfrentar los dos extremos. De la máxima pena al máximo ánimo. La opción intermedia, seguir en silencio.

jueves, 23 de enero de 2020

hermana mayor

Demasiado lista para estudiar se saltó el instituto. No más clases. Casa y charla con madre y vecinas. Llevar y traer a la medio hermana del colegio. Seguir el trazo vital materno de vivir mucho, bien, mal o como toque, pero mucho. Trabajo el justo y necesario para desembocar en cualquier capítulo ocioso. Una vida sin días ni destino, inmóviles e innecesarios. Pensar lo justo e instruir a la hermana pequeña en la vida. Su cuerpo cambiaba poco a poco en eternas tardes asomada a la ventana como una vecina más que mantenía la media de éxitos del barrio.

la mancha

Aquella mancha apareció un día al amanecer. Su color rojo la delataba y la superficie que ocupaba asustaba a los viandantes. Dos losas de suelo de sangre en mitad de la calle que alarmaba a los curiosos y hacia debatir a los ancianos sentados en un banco cercano. O accidente o violencia. Muy grande para que alguien dejase salir eso de su nariz de forma voluntaria. Durante dos días el silencio la rodeaba mientras los peatones la esquivaban. Al tercer día llovía y la mancha desapareció. Los ancianos, en sus trece, formaban dos bandos y continuaban su debate. Demasiado limpio para haber sido la lluvia, alguien debía haberla limpiado.

en la cola

Impaciente esperaba su turno. Media el tiempo suspirando cada minuto. De pie, miraba fijamente aquella puerta de cristal llena de avisos. Suspiraba de nuevo. Una anciana, sentada cerca suya la miraba en cada suspiro. La mirada en la puerta, la posición estática, el ritmo sube a dos suspiros por minuto. La puerta se abre, sale un hombre, sus miradas se cruzan, llegó su turno.

miércoles, 22 de enero de 2020

volar

Volar de niño es acomodarse en la vida, encontrar la situación perfecta. Completar cada detalle y vivir la perfección.
Volar de adulto es escapar. Huir del escenario y saber que solo hay momentos.

domingo, 19 de enero de 2020

boda

Yo iba a una boda. Para tí era aniversario. Mis errores aparecían, sin presentación, si pedir permiso, sin notarlos. Escuche tarde el NO que pensabas. Dormi alegre por lo vivido. Por la creación y la reunión. NO, volvió a sonar en un pensamiento. De ahora en adelante solo NO. Desanude mi corbata confundido. Veintidós días de espera para desordenarlo todo.

martes, 14 de enero de 2020

hoy no giran los molinos

Hoy no giran los molinos. Aspas quietas, viento en calma. Hoy no se mueven las ideas. Un día más. En este sitio, engañado por el instinto de supervivencia, a cualquier precio la permanencia, se eleva como virtud. En este sitio, que ya no tiene esencia muero en pulcritud. Hoy no giran los molinos.