En aquel tiempo quisieron ordenar mi vida. Aquel nuevo orden se veía raro, forzado, adquirido con prisas y sin detenimiento. Pero estaba ahí. Y siempre el miedo, siempre tener que responder de alguna forma forzada. En aquel tiempo lo desordenaron todo, cosas quedaron a descubierto, otras demasiado tapadas. Como en todos los desórdenes, violentos y amenazadores, el tiempo pasó, y tomo posesión la eterna inmunidad. La superación era el resultado de toda pérdida. Fuerte y más solo, fuerte solo. Solo como siempre.
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