con la impresión de no tener nada, pero una nada que pesa sobre tu espalda, una nada que frena tus pasos y lastra los movimientos, una nada egocéntrica, insultante y combativa. Una nada que hunde tus mejillas y marca sombras oscuras en el rostro. Una nada que no está, una nada invisible que reservó su huella para tu existencia.
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