Pasaron dos días silenciosos. Conversaciones justas. Palabras exactas. Los últimos acontecimientos habían golpeado su relación. Más de lo mismo. Él doblaba su vida a base de mensajes, llamadas y escapadas. Ella callaba esperando una respuesta. Él, rodeado de silencio, supuesto inocente. Volvieron las conversaciones. Tímidas. Más planes juntos. Eterno proyecto de volver a empezar. Tumbados en la cama, ella acariciaba su espalda. Sus manos suaves, simulando caricias escribían en su espalda N O T E P E R D O N O.
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