Julio. Tres de la tarde. Comienza mi vuelta del trabajo. Una hora de viaje por delante hasta casa. Mi madre suele llamarme a mitad de camino. Cómo va el día, cómo van los niños. Le preocupa que me duerma por el camino después de la jornada. Mis respuestas son monosílabos sí y no. Sólo uso el ¿Qué? Cuando me pide que le cuente algo. De repente, adelanto un monovolumen, todas las ventanillas abiertas al maximo, 120 km/h por autovía y todos los limpiaparabrisas funcionando a toda velocidad. El tipo grande y de piel rojiza, centrado en su misión. Mi madre repite la pregunta que no oigo por segunda vez consecutiva. ¿Qué?
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