Cuando se encontró sola ante el espejo, vio su cara, su ropa, sus joyas. Más allá, veía a la niña, madre y abuela. Notó el peso del tiempo, notó el espacio que hace las cosas diferentes. El recuerdo que modifica el sentimiento. La grandeza del pasado y la inmediatez y rutina del presente. Miro su mano con su dedo vacío. Dijo adiós a los proyectos, giró su cuerpo hacia la puerta y avanzó empezando a conducir su futuro.
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