Se siente más miserable con cada paso. El solor suber cuerpo arriba, recorriendolo por dentro, arañando sin freno. Parar no ayuda, seguir tampoco. Tiempo repetido, todo sabe a poco. Una vuelta del tablero lo mando fuera de la partida. Aquellos ojos no eran los que veía. Tiernos momentos para siempre perdidos. No queda una vida, solo queda el camino. Subir escaleras, pasear calles nuevas, tomar el sol a deshora con la cabeza ausente. Sin forma ni suerte no queda un instante, repetir las calles, llamar al desastre, de un cuerpo que pesa y no se mantiene. No tiene su vida porque su vida es inerte. Saber que no estás, que nada importa, no hay decisiones, no hay fecha ni hora. Subir escaleras, eterno castigo. El sol a la espalda no cede el motivo. Herido sin pausa, tocado y sin sino. No restan momentos y no sabe el motivo. Seguir su camino, la vida sin destino.
martes, 15 de febrero de 2022
errante
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario