Parte del odio parte mi obra. Porque obra sorda y ciega cae por la ventana. El jurado no la mira ni la siente, siega hojas sin rencor. No hay miradas que suenen a tanto. El jurado juega con mis palabras, a un frontón encadenado, sin rebotes ni palas. Sobran letras de tu obra, que inconclusa quedará. Sobra el principio y el final. Suena lo que no se lleva. Suenan mis cortas luces. Mi poco ver suspende tus líneas. Olvido, nuevo destino. Un año más tres mil palabras se marchan a una espera pausada. Pisando la ilusión como uva garnacha. Su nectar no alimenta, sus restos ensucian suelo y atraen moscas. Prestas a la miel de cualquier fruto. El jurado mira los cubos llenos de papel. El jurado sella un futuro. El jurado mira la lista de la compra. sus hijas la recogen y atrás quedan los insultos y palabras más altas décadas atrás. Todo está en su sitio y el descanso espera. Espera al guerrero y al tratante de paz mientras las páginas vuelan donde nadie va a buscarlas. Un año más, una ceremonia, otra ausencia.
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