Destronados corazones a la vuelta de cualquier esquina, lanzan suspiros hacia dentro, perfeccionando el silencio que aprendieron muchos años atrás. Penitentes se cruzan con ellos, envidia incluida en el lote. Avidez y búsqueda de la oportunidad para morder en la ilusión, que se cree protegida entre cuatro paredes. Tipos altos sin sombrero mueven su bigote como si mascasen un enorme chicle imposible de olvidar. Los pasos persiguen a otros pasos que persiguen huellas que nunca existieron. Pobre lengua quieta que borra las ilusiones mientras se esconde para no publicar sus deseos. Nubes vienen por donde la gente nunca anda. Nubes que nunca estuvieron allí pero que se empeñan el robar el color de todo lo que se mueva. Mi momento, lápiz en mano, mi momento, un papel delante. Vacías mis ideas sin ayuda de nadie. Un camión dobla por la esquina donde se pierden las personas. Me lleva unos 136 ó 142 pasos llegar hasta la calle de al lado, donde alguien ha escrito un mensaje con spray de color azul sobre el fondo blanco. Saco de mi bolsillo un spray de color blanco y con las mismas palabras anulo el mensaje del artista.
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