Después de quince minutos calentando el ambiente "las guitarras muertas" abandonan el escenario. Algunos se sorprenden, pensando quiza que era The Mission quien finalizaba su actuación. Una gran bandera con el logo y el nombre de la banda bajando en el fondo del escenario tranquiliza a una parte, a la vez que anima al resto de la variopinta colección de asistentes.
La esperada banda entra en escena ocupando sus posiciones. Wayne lleva gafas de sol y se acompaña de una botella de vino preparada para cualquier emergencia. Tras una introducción musical, suenan contundentes las primeras notas de "Tomorrow Never Knows", una versión de los Beatles que la banda adapta a su estilo cargándola de fuerza, logrando que nadie permanezca indiferente.
Una vez encendida la mecha, todo viene seguido. Empiezan a recorrer sus mayores éxitos de finales de los ochenta. El grupo se ve en forma y pone toda la energía necesaria para que las canciones tengan mucha fuerza, consiguiendo demostrar que las nuevas interpretaciones están a la altura de las canciones originales.
Tras varias canciones, Wayne, sorprendido de un público sentado, invita a la audiencia a levantarse. Bromea con sus compañeros y lanza una serie de frases que hacen levantar al patio de butacas y acercarse al escenario. Seguidamente corresponde a su público con un clásico de la banda. Antes de poder repetir, el personal de las instalaciones sugiere a los asistentes que no abandonen su localidad. A partir de este momento sigue una tanda de clásicos de la banda como "Love me To Death", "Kingdom Come" que comenzó tocando solo con los teclados, "Like a hurricane", "Deliverance", "Blood Brother" o "Severina". En los primeros bises se encargaron de completar la serie de éxitos que faltaban, además de una versión de "Mr. Pleasant" acompañados por un quinto miembro a los teclados que presentaron como "un conductor de camión". Como colofón en el segundo bis tocaron "Butterfly on a Wheel', "Beyond the Pale", sellando la actuación con un contundente "1969", versión de los Stooges que ya se tocaba cuando Wayne estaba con Eldritch en "The Sisters of Mercy".
Entre los asistentes que habíamos escuchado el nuevo disco "God is a Bullet" y el anterior "Aura" que data de 2001, nos extrañó que no hubiese una presencia de temas nuevos, dedicando todo el evento a repasar los grandes éxitos de la etapa dorada del grupo. Una pena porque en los dos albumes recuperan mucho de su estilo clásico. No obstante, se puede catalogar la experiencia como altamente satisfactoria. Encontramos un grupo en forma, dedicado a recordarnos lo mejor de sus composiciones, sin perder el estilo espiritual que siempre los ha caracterizado.
La historia de The Mission ha sido muy cambiante en cuanto al éxito se refiere. Tras una escisión de "The Sisters of Mercy", comenzaron con una serie de discos imprescindibles en la segunda mitad de los 80. En los 90 bajaron el nivel, con algunos fracasos comerciales que acabaron con la disolución del grupo hasta 1999, año en el que Wayne Hussey resucito el grupo con "Resurrection", un disco recopilatorio de sus mejores temas en versiones actualizadas. Tras un directo "Ever After Live" y el album "Aura" (2001) no vuelven al estudio hasta "God is a Bullet" (2007). En esta última época el grupo obtiene sucesivos éxitos en sus publicaciones y giras. Hace tiempo anunciaron que ésta sería su última gira, animando a los fans a no perderse los últimos conciertos, entre los que se encuentran cuatro noches seguidas en Londres, cada una dedicada a uno de los primeros cuatro discos de la banda.
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