Un testigo, cerveza en mano, sentado en un banco de piedra. El actor bajó de la calle empinada entro en el parque. Marcó un número pero nadie contestó, marcó otro y bailo su propia espiral. El teléfono sonó de nuevo. No! No! No! Gritó antes de salir de la escena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario