Pánfilo repite sus tardes de ocio, su parque y su ocupación. El trabajo bien hecho, la despreocupación. Pánfilo vuelve a casa y espera. Hoy espera un poco más. Se hace de noche y mira aquella colina iluminada. Pánfilo no se entera de nada. Pánfilo confía mientras su camino en espiral se acelera.
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