Los chasquidos detrás de la puerta provocaron que se miraran a los ojos. Trajeron el silencio que los obligaba a pensar. Ninguna solución en aquella oscuridad de sonidos, manchada por los repetitivos chasquidos. La sombra de una ventana dibujaba el suelo, a sus anchas, a su manera saltando los bordes de las piezas del suelo con elegantes escalones de luz. Un paso adelante, un movimiento, girar el pomo y retroceder. Opciones para unos brazos caídos que emanaban frío desde sus dedos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario