sábado, 28 de agosto de 2021

viernes verano

La botella de cerveza en el suelo sonríe al sol. Los coches, con manchas de lluvia se burlan de abrasados peatones. Recorrer el mínimo camino sin sombra. De aquí hasta allí, en el mínimo tiempo. Sentados tras una mesa, comensales devoran frías bebidas entre lentos ataques del tenedor al plato. La conversación imanimada es parte de los adornos de la plaza. Un obrero, moto en mano, apura su cerveza estacionado en la acera, antes de llegar a casa. El padre, por segunda vez solicita sus derechos en el timbre de un bloque de pisos. Dos días dura su premio. Una tercera pulsación recuerda que está aparcado en segunda fila. La nueva pareja comienza sus vacaciones sentada en el asiento del copiloto, móvil en mano, deseando que no haya una cuarta llamada. El chico bien vuelve a casa, camisa blanca sin arrugar, buscando las llaves en su bolsillo. Al lado de un contenedor, una pistola de juguete, negra con un estrella. Invita a todo paseante a tomarla y cumplir sus deseos. La chica rubia, que nunca hablaba, sube la calle con la compra en una mano y un hijo en la otra. El silencio es el mejor complemento de belleza para esa cara dulce que permanece tras los años, tras las formas raras que adoptan los cuerpos, castigados por la existencia. Una enfermera pasa, paraguas abierto para protegerse de los rayos. Las gafas de sol ocupan la cara de una forma que la imaginación no puede solucionar. Una pareja de mediana edad descansan en un banco, a medio camino de casa, a medio camino del supermercado, pero sin decir nada más. Guardando su secreto quedan atrás. El calor del suelo traspasa la zapatos e impregna los pies, en un momento en venta como principio de algo, pero que resulta un final de todo.

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