Marchan negras aves en círculos sobre nuestras cabezas. Vuelven negras aves a rodearnos de sus sonidos eternos. Avanza la vida con pasos largos, difíciles de seguir. Marcha la vida, sin mirar atrás, sin decir nada. Marchan los pájaros en su eterna faena, dibujando nuevas nubes, trayendo nuevas lluvias. Queda en tierra el vacío de siempre, el silencio incorregible y las miradas bajas. Llueve ahora donde todo fue fuego, llueve ahora sobre las huellas de nuestros pasos y el recuerdo se eleva auténtico y certero. Queda en tierra la plenitud de nuestros actos, el bien de nuestras sonrisas y el carácter irrepetible. Todo se vacía para un nuevo espectáculo. Asistentes, vemos pasar todo cambio de decorado en un trabajo práctico, repetido cada noche de forma hierática. Queda en tierra tu presencia, apreciada y valiosa. Queda en tierra mientras el decorado cambia. Levantamos nuestras manos a un nuevo destino de ansiado conocimiento. Levantamos nuestras manos al fuego y la lluvia de siempre. Los pasos quedaron contados en tierra, pero nuestra mente no cuenta y repite las mismas imágenes de recuerdo.
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