jueves, 23 de enero de 2020

la mancha

Aquella mancha apareció un día al amanecer. Su color rojo la delataba y la superficie que ocupaba asustaba a los viandantes. Dos losas de suelo de sangre en mitad de la calle que alarmaba a los curiosos y hacia debatir a los ancianos sentados en un banco cercano. O accidente o violencia. Muy grande para que alguien dejase salir eso de su nariz de forma voluntaria. Durante dos días el silencio la rodeaba mientras los peatones la esquivaban. Al tercer día llovía y la mancha desapareció. Los ancianos, en sus trece, formaban dos bandos y continuaban su debate. Demasiado limpio para haber sido la lluvia, alguien debía haberla limpiado.

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