Nubes insolentes se posan sobre las cabezas de la gente que nada por la calle. Salida el tiempo justo. Querer acortar la causa, aun sabiendo que será eterna. Las nubes siguen ahí, mofándose de nuestra simple existencia. Corrillos de personas hablan alternando grises miradas al suelo y al cielo. Las primeras gotas caen, los corrillos se dispersan. Indigna despedida aquel día, la calle sola.
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