viernes, 11 de diciembre de 2020

742

Sin fuerza se levantó de la silla. Quieta en el aire se tambaleaba de un rato a otro. Miraba a su alrededor sin entender que pasaba. La costumbre de que todo saliese bien. De no reparar en problemas. Sintió dolor de cosas sin solución. Ninguna vía de escape. Ningún momento, ningún recuerdo, ninguna esperanza que apartara su alma del dolor. Frio dentro. Pasaron los días y aquel frio le enseño su camino. Cuando el dolor es perenne ya no había nada que perder. Le pidieron actuar, y actuó.

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