¡Tocad a toda caña!
Los ojos cerrados, cegados por la luz de los focos. Todo rojo, todo naranja, todo amarillo. Versos esputados sin piedad, cuerdas rasgueadas hasta el dolor. La armónica sobresale sobre toda la banda, que giran en círculos sobre sí mismos. Vuelve la voz, arrastrando vocales, sílabas interminables. La canción se resiste a terminar, versos repetidos hasta el éxtasis. Catarsis de un sonido que tapa oídos. Luz de fondo y aplausos que apagan la noche.
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