lunes, 27 de julio de 2020

semáforo

Subía la calle mirando la hora. La hora de entrada al trabajo era imperdonable. Su largo pelo rubio, recogido en una cola acompañaba sus movimientos. El bolso, colgado del hombro, hacía las veces de ancla. Lunes de nuevo para todo el mundo, vuelta a las prisas. Sobrepasó un coche esperando en el semáforo. Sus vecinos la vieron, sentados, esperando el disco verde. Sus pensamientos avanzaron en la misma dirección. Diferentes futuros para una vida similar. Su vecina, sorteando coches y personas con su vaquero apretado, ocupada en un trabajo, para pagar el alojamiento de dos adultos y dos niños. Mientras tanto su hijo en casa. Eternamente soltero, eternamente su hijo. Aparentemente un vida en repetición desde hacía veinte años. Ya no había preguntas para ese futuro asimilado de soltería con padres y paseos con perro. El semáforo se puso verde y todos continuaron su enésimo lunes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario