No lo sabes, pero ahí están. Saben toda tu vida mientras te los cruzas calle arriba. Recuerdan fechas y cosas miran hacia otro lado. Ahí están, pululando en tu entorno. Algunos cierran el capítulo que os une. Otros se regodean y murmuran en tu presencia. Ahí están, para siempre, revolcados en tu vida, parásitos de tus sentimientos. No son nada, pero están, para tu recuerdo, para siempre.
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