Porque no existe lo que está bien o está mal. Porque solo existen las cosas. Y pasan y el juicio externo se repite. Pero son como son, y se repetirán. Corregir cada día para volver a un punto de partida. Todo es, y está bien. De largos periodos se encuentran largas historias y largas causas, elongadas cual brisa que se resiste a marchar, rozando todo el cuerpo antes de notar su ausencia. Solo eso, solo ese momento donde lo demás ya no existe.
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