viernes, 28 de agosto de 2020

salmón

Cuando la vi, mi mente estalló. Un descubrimiento nuevo. Un análisis por realizar. Una visión para perderse. La repetitiva espiral de saborear los recuerdos. El color salmón mimetizaba con la piel de una forma insultante, generando un halo en la cercanía. Mi gusto por la perfecta imperfección resucitó. La balanza equilibrada, mitad placer, mitad precioso salmón. Pasé de largo sabiendo que aquello me dolería.

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