jueves, 10 de septiembre de 2020

altitud

 Cuando todo lo pasajero sea eterno y la quietud domine nuestra mente. Cuando todo ansía de progreso se vacía y el ser se relaja mirando infinitos azules. No hay paz, sino en la altitud, contemplando finas y largas nubes, empeñadas en quedarse. El momento de bajar produce rabietas, quejas previas a sumergirse en la marea que nos guía. Bajó mirando como los naranjas dominaban la habitación única. Bajó pensando que se había bañado de pureza para poder aguantar un poco más. 

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