Ya caminan la fotos y los nombres por el mundo elevado. Desdoblados opinan, analizan, sin llorar. La pena máxima se acoge al derecho a no testificar mientras el mundo paralelo realiza su labor. Ya no más, sin existencia. Imposible vivir una muerte en palabras vanas y frases hechas. El destino escrito estaba, el corrillo lanza su pena y mira su próximo destino. La incertidumbre cierra su boca. Mirando a otro lado, mirando a otro camino.
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