Las tres lo tenían claro. Tres hermanas y dos maridos a un lado. En el primer piso la casa de su madre, anciana y estrenando la viudedad. Abajo, reinas determinantes, dueñas del futuro manos en alto. La decisión, la determinación la tenían clara. Una hablaba y dos asentían en silencio. Las tres lo tenían claro.
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