Desde que la conoció sintió una sensación especial. Una pulsión sexual extraña, un mandamiento natural foráneo en este mundo artificial. No tenía una belleza especialmente llamativa y sus formas de pensar estaban situadas de forma opuesta. Compartían lo mínimo entre cordialidad y miradas. Su cuerpo la llamaba, sus formas le decían que debía ser ella. Imposible por las leyes de los hombres, algún día debería buscarla en su destino.
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