martes, 27 de octubre de 2020

consejo

 La voz llegó al otro lado de la línea. Frases no esperadas caían como agua que rebosa de regar las macetas en el balcón. Ordenadamente ofensivas, sin respeto a los viandantes que miran hacia arriba tras sentir las gotas golpearlos con violencia. Aquellas frases desdijeron la opinión vertida días antes. Las situaciones que no dejarían vivir a terceros se convirtieron en compañeros de mesa mientras mi cubierto caía por el lado del mantel. Esta vez, sin orden, con dolor, y creando un eco enorme que paralizó al resto de comensales. Mi sitio ya no estaba en la mesa. El perdón de terceros a mis asesinos me alejaba del descanso eterno, de la victoria de la razón. Ahora yo era el enemigo. Convencido, marqué mis mejillas de color oscuro, símbolo de una guerra que durará hasta el final de los tiempos. El consejo al otro lado del teléfono, decidió el futuro de la historia.

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