Agudas notas de piano que se repetían en el crepitar del vinilo. Un sonido de chimenea que se está apagando y prende las ramas más alejadas en un intento de sobrevivir a la fría noche. El fuego también debe tener su instinto de supervivencia, de seguir aunque todo el alrededor lo ignore. Yo también estuve en ese bosque, caminando inseguro, corriendo de noche. Intenté buscarte siguiendo tus ojos pero el sentimiento interno del fracaso me impidió verte. Desde entonces vuelvo de nuevo y escucho tu voz, llamando mi nombre en la oscuridad. Y vuelvo de nuevo con mis ojos cerrados en la noche, entre los árboles. Y mis ojos no encuentran nada. Es demasiado tarde y mis ojos ya no quieren ver, pero vuelvo de nuevo, de nuevo, de nuevo.
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