Pasó por delante haciendo pompas con el chicle. Indiferente, pausadamente entretenida en esos propios pensamientos de terceros que no importan ni transcienden. No importa, nada importa, y el lunes pasará como otro día más en la tierra. Abrigados con las obligaciones impuestas, desnudos ante el resto de la jornada. Las pompas suenan y el sol entra por la ventana. Toca jugar.
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