La primera vez, aquella meta lejana suponía la calma en el camino. Significaba aquello que enterraba pasados y cosas que no se querían repetir. Los meses de mensajes quedaron atrás y la calma llegó a un punto donde nada estaba definido. Por segunda vez atravesamos la misma línea de tiempo y todo permanece. Nada borrará nuestras cicatrices. Nada tornará el cielo en suelo, Nada nuevo, esta segunda vez.
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