lunes, 26 de octubre de 2020

ojos color miel

 No era el remordimiento lo que le impedía conciliar el sueño. Eran aquellos ojos color miel que seguían mirándole, horas después de la detonación. Los ojos seguían cada uno de sus movimientos y le hablaban de una vida juntos, existente detrás de aquellos jueguecitos de ladrona y policía. ¡Buen trabajo! le felicitó su jefe de departamento, filosofando las desgracias. Una muerta más, pero... quién vive realmente?. El insomnio le sostenía la cara por las mejillas y le susurraba al oído: aquel disparo ha sido contra ti mismo.

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