miércoles, 28 de octubre de 2020

repetición

 De alguna forma la situación era la más cómoda para todos. Él tenía diez años más que ella, experiencia en la vida y ganas de sosiego. Ella, tenía la pena de casa. La pena de los padres favorecía la unión. Lo de siempre y como siempre. Tú te irás y nosotros nos quedaremos sentados en esta silla de anea en nuestra mesa de siempre. La abuela seguirá callada en su mecedora, mirando por la ventana, esperando que aquella puerta se abra y ver los rasgos que se niega a olvidar. Tú te irás y nosotros seguiremos con el negro atuendo tapándonos del resto del mundo. Estos ropajes sufren el silencio y compasión de vecinos y demás caminantes. Tú te irás y formarás una familia planeada, pensada. Ejecutada en vida, cubrirás nuestro vacío, porque nosotros ya no estamos aquí.

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